martes, 17 de septiembre de 2013

Cruzar el puente contaminado

A propósito de la guerra civil siria, el escritor Rafael Argullol, siempre certero en sus reflexiones, afirma: "debo confesar que, en los últimos 2 años, he seguido con atención las noticias procedentes de Siria sin lograr formarme una idea medianamente coherente de lo que ocurre". Puedo decir que comparto esa misma sensación, desde el dolor de haber conocido ese magnífico país hace apenas 3 años. Y de haber comprobado su enorme riqueza cultural e histórica y la natural tolerancia religiosa que su condición de cruce de caminos, desde los albores de las civilizaciones, le otorga. Una tolerancia palpable en el barrio antiguo de Alepo donde edificios de 7 confesiones religiosas distintas, comparten (desconozco si han dejado ya de hacerlo) una misma calle. O en la hoy torturada Malula, pequeña población de mayoría cristiana que aún conserva el arameo vivo en la lengua de sus habitantes.


La información que nos llega de Siria está siendo, como en muchos otros asuntos del mundo de hoy, "desoladoramente superficial y maniquea". Sesgada y gestionada, sin contraste posible, por los grandes lobbys globales de la comunicación -verdaderos amos del mundo en la era postmoderna-. Con esa arma de destrucción masiva han conseguido simplificar groseramente la complejidad de una guerra con mil aristas, sin otro objetivo que facilitar los eventuales movimientos de las potencias occidentales con intereses geoestratégicos en la siempre conflictiva área del Oriente Medio. Utilizando como señuelo moral la defensa de la martirizada población civil. Una bandera que después de cientos de miles de muertos se deja a un lado, cuando el nuevo equilibrio de poderes aconseja cambiar, de un día para el otro, el foco informativo de sitio, sin que apenas lo note la anestesiada opinión pública occidental.
Siria es el último paradigma de la propaganda que impide entrar en matices. Y nos lleva a todos de la mano hasta la versión "correcta" como a corderos que no notan el brazo que les empuja. Hoy en día, sobreinformar de una barbarie y al tiempo obviar otra más grande, no reduce la credibilidad de los medios de comunicación uniformados. El vértigo de un caudal inagotable y no digerible de noticias favorece la formación del bien nutrido pensamiento único globalizado. 
Como Argullol añade, "nunca ha habido tanta libertad para informar y tan poca transparencia, pese a los esfuerzos de muchos que escriben en canales alternativos". Un cubo de playa, diría yo, para vaciar el mar. Es desolador no poder fiarse de nadie para formar la propia opinión. Te hace sentir participe de un universo contaminado.
Tomando unos vinos con unos amigos, uno de ellos afirmó que sólo cree ya a los que están en el lugar de los hechos y además no tienen intereses económicos o políticos en el asunto. Muy interesante el ejemplo de Médicos sin Fronteras, que después de confirmar "in situ" el uso de armas químicas, pidió a los países implicados la no utilización de esa información para justificar una intervención armada en Siria. Hacerlo dificultaría su objetivo: la atención a la población civil. Elemento de gran preocupación en todas las guerras modernas, al que todos los contendientes e intervinientes invocan como el valor principal a preservar, pero al que ninguno de ellos pone nunca en el centro de las decisiones. .
Si, algunas ONGs pueden ser fiables. Y a su información hay que agarrarse a veces. También a los pocos intelectuales "de verdad" que quedan: con pensamiento crítico no alineado, poco interesados en cargarse de razón, más preocupados por acercarse a la verdad que en afianzar el ego, capaces de cambiar el análisis inicial, si es necesario, en vez de "sostenerla y no enmendarla" perdiendo "caché"... Uno de ellos es Tzvetan Todorov, historiador búlgaro de nacionalidad francesa, que también a propósito de Siria, dice algo tan claro y evidente: "el conflicto entre unos manifestantes pacíficos que exigían libertades democráticas -al hilo de las primaveras árabes- y el poder represivo, se ha convertido en un enfrentamiento entre distintos grupos religiosos, sostenidos por las teocracias de la región, Arabia Saudí en un bando e Irán en el otro. La guerra una vez desatada, se rige por su propia lógica, que arroja al olvido las justificaciones iniciales y las sustituye por el resentimiento y la venganza. Y las opciones más extremistas pueden más que la moderación". 
¿Que será, pienso yo, de aquellas personas que conocimos en nuestro viaje de hace tan pocos años, orgullosas de la tolerancia y del gran bagaje histórico de su país? Pues es posible que, como una brutal carta al director señalaba hace unos días, ya hayan "Cruzado el puente" que va de la razón a la locura. En dicha carta, un asturiano cuenta la historia de Fátima, profesora siria de inglés, madre de dos hijos, a la que supongo conoció por alguna razón. En la actualidad Fátima es conocida con el alías de Guevara y ejerce como francotiradora en la ciudad donde antes residía. Su matrimonio fracasó por diferencias políticas, su casa fue destruida, es posible que desconozca si sus hijos están vivos o muertos..., y ha sustituido -quizás para siempre- "las palabras por las balas". ¿Hay algo por lo que merezca la pena acabar así?


Cuando escribo esto no puedo dejar de pensar, salvando todas las distancias, en la Cataluña que tanto quiero y admiro. Me inquieta y perturba cada día esa deriva en la que unos imponen en su territorio una opción única aliñada de discutibles razones, sin contrapesos, catapultada por un entusiasmo que, como dice Elvira Lindo, acogota a los que no los experimentan. Y, aún peor, los enmudece en un momento en el que debería fomentarse la discrepancia para que el tan cacareado debate "en marcha", sea realmente democrático y permita la formación libre de opinión crítica y mesurada. Todo lo que se sale de la emotiva cadena ya está sobrepasado, ya "no toca". El paraíso de la independencia está demasiado cerca para entrar en detalles.
Mientras, en el otro territorio otros esconden la historia reciente, no se habla de los errores cometidos en su momento por jugar con las cosas de comer, para alcanzar el poder sobre la tierra chamuscada que ahora arde. Y, ya en el gobierno, son incapaces de reaccionar frente al marrón que alimentaron, amedrentados por la caverna maniquea de la España una, grande y libre. Temorosos de cualquier movimiento que les desuna el rebaño interior. Pocos, desde este lado, intentan analizar lo que pasa por la cabeza y en el corazón de los del otro. Frente a la algarabía catalana, aquí hay un silencio tenso, un vacío de ideas que tampoco llenan por ahora los que proponen puntos intermedios de encuentro, quizás demasiado poco concretos todavía. Y que en todo caso no se ven factibles en ninguno de los lados. ¡Ojalá lleguen antes de que alguno decida cruzar el puente y la locura se desate!

domingo, 1 de septiembre de 2013

Tartas, frases y noticias en la prensa (cosas distintas, asuntos para provocar y más de lo mismo)


Tartas más o menos dulces. Algunas de cumpleaños, como la del neurólogo y escritor Oliver Sacks que cumple 80 años escribiendo un artículo delicioso. En él nos cuenta que "anoche soñé con el mercurio: enormes y relucientes glóbulos de azogue que subían y bajaban. El mercurio es el elemento 80 de la tabla periódica. A los 11 años fui sodio y a los 79, oro". Una brillante ocurrencia de un científico ocurrente, capaz de convertir los casos clínicos de sus pacientes en excelente literatura, llena de ironía y sutilidad. Con títulos tan atractivos como "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero", en el que relata varios casos con alteraciones de la percepción tan curiosas como el sueño del mercurio. O "Despertares", un libro sobre la epidemia de encefalitis letárgica de principios del siglo XX y el descubrimiento de la L-dopa, que, más tarde, se convirtió en una extraordinaria película que ejemplifica muy bien lo que supone la relación médico- paciente.
Un tipo entrañable e inteligente que nos hace sonreír a sus 80 años: "fui el más joven de mi clase del instituto. He mantenido desde entonces la sensación de ser siempre el más joven, aunque ahora mismo soy prácticamente la persona más vieja que conozco". Algunos esperamos que nos ocurra lo mismo. Un colega que sabe y ha sabido vivir: "tal vez, con suerte, llegue, más o menos intacto, a cumplir algunos años más, y se me conceda la oportunidad de amar y de trabajar, las dos cosas más importantes de la vida, como insistía Freud". Y que termina su artículo con un rotundo y valiente "tengo ganas de tener 80 años". Muchas velas para una gran tarta llena de vida, experiencias, pensamientos y emociones.

Ahora una frase de Kiko Veneno: "La mafia española es más perfecta que la italiana: no necesita matar". Unas semanas después, la realidad le ha dado la razón con la destrucción por el PP de los dos ordenadores de Bárcenas: todos los delincuentes procuran destruir las huellas del crimen. Dice José Antonio Martín Pallín que "antes de tomar la decisión alguien debió sopesar las consecuencias".  Y el PSOE le pide al juez que averigüe quién se cargo los discos duros y quién ordenó que se hiciera. Nadie con un mínimo sentido común, debería tener dudas de que la decisión paso por Cospedal y Rajoy. Tampoco de la importancia política y penal de los datos que ambos ordenadores contenían y que nunca debieron perderse. Tanta que es preferible la vergüenza -si es que les queda alguna- de la palmaria ocultación de pruebas y alguna cabeza menor que pueda caer, que proporcionarle al juez más pruebas -¿hacen falta más?- de la financiación B del partido y de los complementos salariales en B de sus dirigentes. ¿Qué más nos hace falta a los ciudadanos para plantarnos en las sedes del PP y, de forma pacífica, no movernos de ellas, hasta que Rajoy y la actual cúpula dirigente de su partido se vayan a su casa o directamente a Soto del Real?

Otra tarta, ésta con agujero en el medio, sobre "el sexo anal y otras creencias". En "La rendición", una obra de teatro -más bien un monólogo- que este verano ha representado en el Festival de Edimburgo y ahora lo hará en el Centro Dramático Nacional, la gran actriz suiza Isabelle Stoffel. "En el culo, la verdad siempre sale a la luz. El culo no puede mentir: si mientes, duele..." Clara como el agua, Isabelle. Desgranando un texto basado en las memorias de la escritora australiana Toni Bentley, afincada en New York: "para mí el sexo anal fue un acontecimiento literario. Las primeras palabras empezaron a fluir cuando él estaba en lo más hondo de mí. Su pluma en mi papel. Su rotulador en mi secante. Su cohete en mi luna. Es curioso de dónde saca una la inspiración. O cómo recibe una el mensaje". Fuerte, excesivo y provocador, sin duda. Intentando convencer, desde las aceras de Manhattan, de que sin el movimiento y el removimiento de las convenciones cotidianas, quizás nos congelemos.

Y para acabar, una sorprendente noticia: "Rebelión de monjes griegos en el Monte Athos". Un lugar mítico al que un buen amigo y yo intentamos llegar sin éxito en los años jóvenes. Pues resulta que en la república monástica del Monte Athos se prohíbe desde el siglo XI la entrada de mujeres y toda clase de bestias hembras. Y que ahora, en uno de sus monasterios, Esfigmenu, un centenar de monjes considerados herejes por defender la ortodoxia y rechazar los acuerdos suscritos en 2002 por el patriarcado ecuménico de Constantinopla y el Vaticano que revocaron los antiguos decretos de excomunión mutuos, se han atrincherado con piedras y cócteles molotov para evitar su desalojo y sustitución por otros monjes más dóciles. Tan encarnizado es el combate que el líder de los sublevados talibanes de Bizancio, el archimandrita Metodios, ha acusado al patriarca Bartolomeo I de impedir la llegada de víveres, agua y medicinas al monasterio rebelde, bloqueando los precarios accesos a la punta de la larga península donde habitan, rodeados sólo por el Mar Egeo. ¡Como en los viejos tiempos!.


lunes, 12 de agosto de 2013

La utopía y la felicidad

Hace tiempo que escribí este post. Era primavera y casi nada iba bien a mi alrededor, cuando un sol tibio de sábado por la mañana, la presencia de Yolanda a mi lado y la música de jazz nacida en el barrio, sonando sin avisar en la plaza de Sant Andreu, me hicieron feliz. Durante un rato que no puede medirse en unidades de tiempo. Como siempre que lo he sido y me he dado cuenta.


Aún con el sonido de la voz llena de colores de Andrea Moti y el ritmo marcado por su profesor Joan Chamorro presentes en la memoria, os contaré que el antropólogo francés Marc Augé estuvo hace unos meses en España presentando su nuevo libro: "Futuro". Para los que no le conozcáis, es el inventor de los "no lugares": espacios impersonales, globalizados, aculturales, aeropuertos, supermercados, tiendas de Zara, redes sociales... Neutros y asépticos, replicables en cualquier otro ámbito sin cambiar casi nada. Marc Augé es el autor que mejor caracteriza en sus textos la líquida postmodernidad. Un estudioso, antes de entrar en los asuntos contemporáneos, de las tribus africanas primitivas y su comportamiento social. Quizás por ese tipo de conocimiento básico previo, su mirada al convulso mundo actual es especialmente lúcida e incisiva.
En esa misma primavera tuve la ocasión de escucharle en una conferencia en Madrid. Habló de las utopías del siglo XIX que fracasaron en el XX, derrotadas por otra utopía, la liberal, que hoy se cae también ante nuestros ojos, llevándose por delante sus pilares fundamentales: la democracia representativa y el mercado como fuente de oportunidades para todos. La economía y la tecnología ya hace años que trascienden al sufragio y su poder redistributivo. Ambas se han hecho globales, mientras la política y la estructura de las sociedades occidentales siguen ancladas en los viejos paradigmas. 
Por eso, entre otras cosas, en el mundo aumenta la desigualdad día a día y la pirámide social se desplaza a los extremos, difuminándose en el centro. En el nivel superior están los poderosos de siempre y otros nuevos (las figuras de éxito, las élites extractivas, los propietarios de las nuevas tecnologías...). En el nivel central estamos las hasta ahora llamadas clases medias, cuya única función es consumir: "tenemos el deber de consumir porque el consumo es el motor del sistema". Y si la capacidad de consumir disminuye, tal como está ocurriendo sobre todo en los países del sur de Europa, muchos caen sin freno ni remedio al nivel más bajo, al de los excluidos. Aquellos que nunca alcanzaran ni la riqueza ni el conocimiento, porque ya no son necesarios en el nuevo orden. Al menos, mientras los que todavía pueden consumir sean suficientes para mantener el engranaje global.
Estamos por tanto, no en una crisis económica más, sino en la crisis irreversible del modelo social occidental. Y que como siempre ha ocurrido, piensa Augé, éste acabará de forma violenta. En fin, que contrariamente a lo afirmado por Fukuyama, la Historia no ha terminado. ¿Llegarán nuevas utopías? No se vislumbran. Y si no llegan... ¿cuál será el camino?, le preguntaron. Esa fue la parte más interesante de la disertación. El antropólogo afirmó que, a día de hoy, a falta de otro cabo al que agarrarse, deberíamos volver a confiar en la ciencia y el método. "La ciencia trabaja a partir de hipótesis. Cuando no funcionan bien, las cambia sin miedo, al contrario de lo que ocurre en la política. Si hay un buen futuro posible es a partir de esa actitud científica perpetuamente revisionista -opuesta a lo ideológico- y al tiempo fiel a principios básicos como los derechos humanos, la educación y la pulsión de igualdad". Desde mi personal punto de vista, este discurso es el más progresista de los que he oído últimamente. Frente al tufo conservador de todos las propuestas que nos llegan desde la izquierda. Porque la derecha nunca necesitó proponer utopías. Lo suyo es otra cosa.

La cuestión es que hace ya unos meses, en un paseo por Logroño, caí en la cuenta - a buenas horas mangas verdes, dirán ustedes- de que ese mundo que soñábamos cambiar de jóvenes, no sólo no lo hemos cambiado después de tanto darle durante toda a una vida al pico -al de la palabra y al de la pala-, sino que vamos a dejarlo "como unos zorros". Vaya, que Rousseau, Marx y compañía estaban equivocados y el hombre era en realidad un lobo y no un cordero oprimido por la injusticia social. Dolorosa reflexión a la que ya iba resignándome -apoyado en el trabajo gustoso, los buenos vinos y los mejores amigos-, hasta que en esa mañana de Abril se me apareció de nuevo la esperanza en la zarza musical de Sant Andreu. ¡Siempre me hace lo mismo, la tiene tomada conmigo, no hay forma de que me deje tranquilo! ¡Cómo no confiar de nuevo en el ser humano después de pasear por un barrio en el que los vecinos se saludan por su nombre, ayudan a las ancianas a llevar el carro de la compra, charlan al sol mientras disfrutan de una Estrella Dam bien fría y un "jamón con tumaca" de aperitivo, han recuperado los edificios de la vieja fábrica de Fabra y Coast para uso gratuito de artistas, jubilados y asociaciones sin animo de lucro...! ¡Cómo no confiar de nuevo en el ser humano, por muy ruin que realmente sea, después de presenciar en la reciclada vieja nave principal de la que fue la mayor industria textil de Cataluña, el debate en una convención de discapacitados, sobre las mil y una formas de disfrutar gozosamente del sexo pese a las limitaciones físicas! ¡Y de llegar a la plaza, llena de bolsas de arroz, de galletas, de aceite..,. donados por los ciudadanos al Banco de Alimentos para ayudar a los que peor lo están pasando, y escuchar allí, sobre el quiosco municipal, el dulce sonido de la banda de Joan Chamorro y Andrea Motis, criados y formados en la escuela musical del barrio, con la gente escuchando en silencio: los niños en primera fila, los viejos en los bancos y los demás... de pie disfrutando de la caña y el tibio sol de la primavera! Sin fronteras, sin senyeras, sin rojos ni gualdas, sin exclusiones ni discusiones vacías. Civilización, civilización... ¿por qué quieres abandonarnos?

http://www.youtube.com/watch?v=iqKCCRLto6Q Para los que no los conozcáis: No More Blues. ¡Merece la pena!



jueves, 25 de julio de 2013

Dolor y desolacion


Un enorme abrazo para las victimas del terrible accidente de ayer.

Gracias Galicia por tu solemne respuesta a esta tragedía brutal.

domingo, 21 de julio de 2013

La banalidad de los sueldos redondeados

Adendum al anterior post.

Lo menos comentado pero lo más importante del escándalo Bárcenas y los "sueldos redondeados" de los dirigentes del PP vía gastos de representación, sobresueldos, compensaciones... es que los que los cobraban lo entendían, y lo entienden, como lo más normal del mundo. Igual que Urdangarín. Ninguna inmoralidad. Algo que forma parte de la naturaleza en la élite de la aristocracia económica -y por tanto, política- española que se fraguó en el franquismo y se ha mantenido sin solución de continuidad durante la transición y la democracia. Más o menos oculta en la judicatura, en la gran empresa, en los bancos, en las juventudes del PP, en la FAES... Conociendo cuál es su sitio, el lugar al que han sido llamados. Cambiando lampedusianamente los modelos de presencia pública, los métodos, el discurso, la apariencia... pero manteniendo el convencimiento de su diferencia con los comunes. Por eso es normal que sus retribuciones también sean diferentes. Ellos son diferentes. Son los naturales ocupantes del poder, no unos advenedizos como los "demás". 
Los sms de Rajoy y Bárcenas, las conversaciones telefónicas de Camps y "el bigotes", no son las típicas comunicaciones de una red delictiva. Delatan más bien una moral privada, distinta, compartida, asumida -repito- como lo más normal del mundo. La ética propia de los herederos históricos de la clase dirigente de este país. Antes terratenientes, señoritos, "hijos de", gente que "no sabe usted con quién está hablando"... Ahora adaptados cansínamente a las farragosas nuevas reglas del juego, que en todo caso no deben impedir que el partido de derechas, por naturaleza hegemónico para evitar "perversiones" en el gobierno de España, disponga de los recursos necesarios para ocupar el poder que le corresponde. Los medios para ese fin deben amoldarse a las circunstancias. El cómo es irrelevante.
Es cierto que la derecha política no tiene el monopolio del "concepto", que diría Manquiña. En las élites extractivas de las que habla César Molinas, están también el PSOE y los partidos nacionalistas periféricos. La "beautiful people" de finales de los ochenta en el socialismo español fue el comienzo de la adaptación al modelo de los "elegidos para el dinero y la gloria", que convirtió a nuestra clase política en lo que hoy es. Pero, ahora, con una mirada de más recorrido, sabemos que el poder de verdad lo conservaron los de siempre y que los demás, la izquierda en concreto, no fueron más que copias incompletas y confusas. Afectadas por la mala conciencia de un diferente sello de origen. Personajes sueltos que sólo aisladamente lograron acoplarse a la histórica línea continua de la élite dirigente española. A la que los casos Gürtel, Camps, Bárcenas, Rajoy, Matas, Urdangarin, Palau... han retratado con precisión. Con los ERE de Andalucía como serie B cutre-salchichera.
En Galicia hemos tenido una particularidad, que cada vez colea con menos fuerza, en este esquema general de la derecha española. Y que, en su momento, se definió como el conflicto de "las boinas y los birretes". 
El máximo heredero del birrete, acogido desde hace tiempo como cachorro preclaro, es Núñez Feijóo. Él siempre supo dónde estaba el verdadero poder y el futuro. Por eso está ya de pleno derecho y en posición destacada, en la línea continua de la élite dominante española a la que antes me refería. Él, siguiendo el modus operandi general del PP, también se benefició, escondiendo -como es su estilo- la mano y tapándose la cara, de los donativos opacos de las grandes empresas de la construcción (FCC, OHL, ACS...) que aparecen en la carpeta número 3 (amarilla por cierto) de Bárcenas. Y esa pasta, además de algunas maniobras barriobajeras poco propias de la aristocracia a la que ya pertenece, le ayudo mucho para ganar las elecciones. Con o sin conexión con el narcotráfico. Así que, como Rajoy, debe dimitir y convocar nuevos comicios.
Curiosa su reacción ante la, también cutre, simulación de despido para cobrar el paro -y no perder ni un can- de uno de los últimos residuos del sector "boina", el exalcalde pepero de Celanova: afearle la conducta y afirmar que no debió pedirlo. Unos advenedizos los de la boina. ¡La guerra que le han dado! Un accidente impropio que resultó útil electoralmente mientras duró, y que ahora se acaba con el Baltar hijo en lista de espera para entrar en la élite birretera.


Pero no sólo en política podemos ver la hasta ahora camuflada línea de los sueldos redondeados. En la España de los 6 millones de parados, la retribución media de los 125 ejecutivos de la banca española que cobran más de 1 millón de euros al año, es de 2.4 millones. La más alta de Europa.  Habrá quién dirá que si lo cobran es porque lo merecen. A mí me parece medieval y obsceno. Otro reflejo más de "la bendecida banalidad del mal" en la desigualdad histórica de este país, que creíamos en vías de reducirse y, que por el contrario crece cada día y nos acerca cada vez más al tercer mundo que fuimos. Siguiendo la ancestral tradición de nuestro triste país.

jueves, 18 de julio de 2013

El que parte, reparte y se lleva la mejor parte

Demasiadas vueltas para un tema que política y socialmente está muy claro ya hace demasiado tiempo. No son precisos nuevos fascículos, entregas o revelaciones para conocer lo fundamental del caso PP-Barcenas-Gürtel. Con independencia de la vía judicial que tiene sus propios ritmos, claves y "garantistas" limitaciones, los datos que se han conocido son más que suficientes para sacar las pertinentes conclusiones y que se asuman por los implicados las necesarias responsabilidades políticas en un estado democrático.
El PP es el partido con más pasta de España desde hace décadas. Las grandes empresas, el capital... confían en él más que en ningún otro, porque lo consideran como propio (de "los nuestros", vaya). Y entienden que lo natural es que, de una forma u otra, sus decisiones favorecerán sus intereses. Por eso, de forma legal, anónima o no, paralegal, perilegal, retorciendo la legalidad o... directamente por las bravas, el poder económico le ha colmado de billetes de gran tonelaje. Mucho más que al resto de las formaciones políticas. Toda una fortuna, que sumada a la que los partidos reciben por un ordenamiento constitucional que procede revisar, ha sido administrada por su tesoreros y gerentes con la generosidad que ahora conocemos.
Y el PP ha utilizado esa pasta para consolidar sus estructuras, financiar sus campañas electorales y retribuir a sus mandos en mucho mejores condiciones que el resto de partidos. Con lo que el grado de motivación, compromiso, organización, cohesión y eficacia podían ser superiores a las del resto de fuerzas políticas. Atentando así contra la igualdad de oportunidades y las reglas del juego en la política nacional, autonómica y municipal.
Todo ello desde la sofisticada oscuridad de la floreciente Génova. Según la contabilidad secreta de Bárcenas, de los 7.5 millones de euros presuntamente donados "en negro" por empresarios de la construcción, la mitad se destinó a "redondear" los salarios de los máximos dirigentes populares. A compensar los "quebrantos" económicos que la política les suponía: "no estamos en ésto por dinero", decían. Por ejemplo para "compensar" al amigo Trillo, ya que el pobre pasaba de ser Presidente del Congreso a Ministro de Defensa, un cargo peor remunerado. O al consejero de Sanidad navarro que para serlo cerraba su clínica dermatológica y... "no le compensaba".
Rajoy cobró del partido, por ejemplo en 2011, más de 200.000 euros (gastos de representación y dietas por partida doble) a añadir a su sueldo de diputado y a todo lo que pudo cobrar en B -Bárcenas dixit-. Esteban González Pons, 112.000, Alicia Sánchez Camacho ("no cobró nada que no merezca"), más de 100.000, etc, etc... Sueldazos, vaya, como para hacer o decir lo que haga falta. Declarados o no a Hacienda:: cuestión muy importante pero no sustancial  desde el punto de vista político. En todo caso, y eso es lo fundamental, en las tinieblas del conocimiento de los ciudadanos "normales". Nada que ver con los retribuciones totales de los dirigentes de IU, PSOE, UPy D, etc... Mucho más ajustadas a unas cifras razonables, todo hay que decirlo.
La mecánica para sostener ese "modus operandi" (avalado por el informe jurídico del inexistente Miguel Crisántemo; tiene coña el funerario apellido que se inventaron) es conocida: Bárcenas y Lapuerta recibían la donación, la troceaban y nutrían a sus colegas por la vía más segura posible. Avisando a las administraciones públicas correspondientes del regalo y del mecenas. Para su conocimiento y a los efectos oportunos... De todo esto han vivido, como los señoritos de élite que creen ser, los chicos de las diferentes cúpulas del PP desde hace 20 años. Mirando el panorama con suficiencia de clase o escondiendo la cabeza como el avestruz, pero en cualquier caso, llevándose el megasueldo a casa, lo más limpio de polvo y paja que han podido. Todos responsables por tanto, en mayor o menor medida. Con el ahora delincuente Bárcenas como brazo ejecutor del consolidado y mil veces perfeccionado operativo. ¿Cómo no iban a defender al guardián de la caja hasta que ya no ha sido posible? Por eso Rajoy ha aguantado a su tesorero -él lo nombró hace bien poco- hasta el límite, mareando la perdiz con cariñosos sms y con repetidas declaraciones de inocencia, ahora justificadas en el respeto al estado de derecho. ¡Cuánto cuento!
Bárcenas, un producto genuino del Partido Popular, que han alimentado y del que no se pueden desprender por el morro. Y por supuesto: el que parte (Bárcenas...), reparte y se lleva la mejor parte: una millonada en Suiza en este caso.

O sea, que no hacen falta más monsergas ni salidas a escena de Pedro J. -caballo de Troya de Esperanza-, siempre encantado en su papel de poder fáctico de la escena política española-. No hacen falta más comparecencias de Rajoy en el Congreso. Tampoco una moción de censura que nada tiene que ver con este asunto. Es el momento de la dimisión de Rajoy y de las elecciones anticipadas. La sustitución del actual presidente por otro miembro de un partido mayoritariamente afectado por un escándalo político y ético de larga duración como éste, no resuelve nada. Sólo los españoles con su voto pueden mostrar al PP el camino de la regeneración.
Se equivoca el PSOE en su táctica y estrategia. También en no depurar responsabilidades en Andalucía en el asunto de los ERE, un caso más de vergonzante omisión y dejación de funciones que de beneficio directo. Similar al de Esperanza Aguirre con los diputados, alcaldes y consejeros del Gürtel madrileño. Pero sí: también Griñán y Chaves deben ser depurados y asumido el grave error del inveterado sucursalismo político practicado en esa comunidad durante años.
En todo caso ya está bien de tanto bucle: dimisión de Rajoy por inmoralidad política y engaño masivo. Y elecciones anticipadas. Nadie es imprescindible.  

lunes, 8 de julio de 2013

Uno de los films más antiguos del mundo

Por mediación de una buena amiga, ha llegado a mi correo uno de los films más antiguos del mundo. Una joya filmada en San Francisco en el año 1906, sólo unos días antes del terrible terremoto que probablemente mató a muchos de los que en él aparecen y dejó los flamantes edificios en ruinas. 


Son escenas filmadas desde un tranvía en Market Street, uno de los ejes de la ciudad. Sorprende la cantidad de automóviles para aquella época y la total ausencia de reglas de tráfico. La calle era un caos circulatorio en el que convivían disarmónicamente coches, peatones, ciclistas, carruajes, autobuses, tranvías... Nunca entendí hasta ver esta película cómo fue posible que Gaudí muriera atropellado por un tranvía. Ahora no me extraña nada. Al final de la calle puede verse un predio que todavía hoy se conserva como terminal de pasajeros en la Bahía de San Francisco.
Después de mucha polémica relacionada con su verdadero origen, la fecha de su realización fue finalmnete datada en el 14 de Abril de 1906, cuatro días antes del gran terremoto. Al parecer para el procesado de la película, ésta se envió a New York y por ello hoy podemos ver esta histórica reliquia. Disfrutadla:

jueves, 20 de junio de 2013

"La vida es una broma"

Así respondió el boxeador Tony Ortiz a las preguntas de los periodistas, con motivo de su nombramiento en 2008 como hijo predilecto de Fuente Obejuna (Cordoba). Una localidad conocida sobre todo por el "Todos a una" de Lope de Vega, la obra teatral que narra la rebelión del pueblo ante la injusticia y la tiranía del Comendador, en tiempos de los Reyes Católicos. De rabiosa actualidad en España y en el mundo. Pues he aquí que los mellarienses -ese es el jugoso gentilicio de Fuente Obejuna- de hoy se acuerdan de su vecino, aquel famoso boxeador de los años 60 e inicios de los 70, caracterizado por "crecerse con el castigo". De él decía entonces Alfredo Relaño que su única técnica consistía en cambiar golpes: "golpear y parar los golpes del rival con la cara". El prototipo del fajador, el paradigma de las familias españolas que volvieron de la emigración en los años de plomo a buscarse la vida con todo en contra: "ademas mi padre era un hombre de izquierdas, y el caudillo ganó la guerra..." 
Estas cosas recordó el bueno de Tony al recibir el homenaje de sus paisanos. Definiéndose a sí mismo con ponderación: "era de físico pobre, pero de espíritu fuerte". Algo que podemos corroborar los que, en la bruma de la televisión en blanco y negro, recordamos su último combate -una verdadera carnicería, dijeron las crónicas al día siguiente-, a finales de los setenta contra el exlegionario Dum Dum Pacheco, otro hombre de hierro, que le sometió a un durísimo aluvión de golpes que Tony resistió hasta el asalto final con un pundonor a prueba de bomba.


Y hoy me da por hablar de boxeo porque es un deporte que durante décadas ocupó muchas páginas en los periódicos y tuvo una gran presencia en el imaginario colectivo del país. Algo que hoy parece perdido en el sueño de los tiempos. Un mundo sórdido, el del boxeo, pero al tiempo repleto de historias en general poco ejemplares, pero también de valores universales, de efímeras glorias... que hoy no son computables en la epidérmica y puritana mirada que el imperante pensamiento anglosajón ha contagiado al mundo globalizado. En todo caso el boxeo es una parte de nuestra historia reciente, que el cine nacional ha utilizado con cierta frecuencia para retratarnos de algún modo: "El tigre de Chamberí" de Pedro Luis Ramírez, "El crack" de Garci y Alfredo Landa, "Young Sánchez" de Mario Camus, "Mala racha" de Jose Luis Cuerda y Sancho Gracia... O para producir casposos bodrios como "Urtain, rey de la selva... o así" del inefable Manolo Summers.
Todo un personaje, Urtain el levantador de piedras, más famoso entonces que los futbolistas más famosos. El "morrosko de Cestona". El tongo hecho carne. Un invento, según cuenta la leyenda, de Vicente Gil, el médico de Franco en los años sesenta. A la sazón, presidente también, de la Federación Española de Boxeo. Un montaje que ganó innumerables peleas por K.O. a oponentes diversos, calvos y gordos algunos, otros de fiero aspecto pero luego blandos en el combate... hasta ser campeón de Europa para mayor gloria de la madre patria tan necesitada entonces de autoestima. Iniciando poco después una fulgurante caída, abandonado por quienes le encumbraron y le jalearon, malviviendo hasta que pudo del trapicheo y de la lucha libre. A los 49 años se tiró por la ventana de un octavo piso y murió aplastado en el suelo de la calle, como le corresponde morir a un boxeador sonado.
Sobre él, en un bar de Logroño, inmerso en el rito iniciático de los primeros chiquiteos, escuché hace ya demasiados años una típica discusión entre dos parroquianos habituales, de la que todavía me acuerdo de vez en cuando. Uno de ellos afirmó, cargado de razón: "¡pero si Urtain no tiene pegada!". Para que el otro zanjara el asunto con una lógica aplastante: "¡pues si no tiene pegada, la próxima vez, ponte tu!". Un debate clásico de la España carpetovetónica.
En términos parecidos, tiempo después, supe de otra frase relacionada con el homo antecesor -también vasco- de Urtain: el gran Paulino Uzcudun, tres veces campeón de Europa de los pesos pesados en los años anteriores a la guerra civil española. De él cuentan que, cuando un emisario anunció a su hermano -el cura titular de su Régil natal en la Guipuzcoa profunda- uno de sus gloriosos triunfos en el extranjero, éste le contestó con espontaneidad: "¡que Paulino ha ganado... pero si no tiene media hostia!". Cosas de vascos y boxeadores, tal para cual. Gente emprendedora, se dice ahora. Que también en esos años hicieron las Américas. Uzcudun llegó a boxear contra los púgiles más importantes de EEUU en aquellas décadas de ley seca, gangsteres y policias. Sin tocar nunca la lona, hasta caer derrotado nada menos que por Joe Louis, quizás el mejor púgil de todos los tiempos, en el Madison Square Garden de Nueva York. Una derrota gloriosa de una gloria de nuestro boxeo. Al que más tarde llegaron otros campeones: Pepe Legrá, Pedro Carrasco, Poli Díaz...
Un pozo lleno de vidas perdidas, de altos vuelos y terribles caídas, de humanidad en suma. Con la ingenuidad de las cifras sencillas: 87 combates, 55 victorias, 22 derrotas y 10 nulos. La vida en broma de Tony Ortiz.

miércoles, 12 de junio de 2013

La sobre-motivación en la política

"Entramos en política para servir a los ciudadanos", decían Rajoy y sus muchachos. Ahora sabemos que llevan décadas cobrando, por diferentes vías, suculentos sueldos, en el mejor de los casos procedentes del erario público - o sea de nuestros impuestos-. Sean legales o no, poco importa en el fondo. Se hayan declarado o no, poco importa en el fondo. Lo relevante es que los recibían y reciben sin el conocimiento ni la aprobación de los ciudadanos.
Así podemos entender mejor el cambio que Aznar impuso en el PP al inicio de los años noventa, la ferocidad con la que desde entonces sus cabezas visibles de primera, segunda y tercera línea emplean en el acoso al enemigo político, tanto en los periodos de gobierno como en los de oposición. Sueldos "totales" de más de 200.000 euros anuales, bien lo merecen. Sumas complejas de subsalarios del parlamento, del municipio, del partido, gastos de representación, compensaciones, finiquitos... "No hay sobresueldos generalizados como éstos" en las demás formaciones políticas. Este es el modelo de partido que los anteriores y los actuales responsables del PP tienen: regar bien los colmillos, al menos de los militantes más destacados, para que muerdan lo que haga falta. No creo que sea eso lo que democracia necesita. Y menos ahora, con el conocimiento y la innovación en paro, o en "movilidad exterior" -como ahora se llama al exilio económico- o en el mejor de los casos con sueldos pírricos... Milésimos si los comparamos a los que han cobrado y cobran estos prohombres de la patria, entregados con pasión bien retribuida a los argumentarios que llegan de la "cocina" de Génova.


No se necesitan sentencias alargadas en el tiempo, ni nuevos documentos o filtraciones judiciales. Lo que sabemos es suficiente para conocer este "modus operandi" del PP, esta generosa motivación para hacer política. Puede que legal en algunos casos pero del todo ilegítima. No son sólo Bárcenas o Gürtel (derivadas extremas y delictivas del operativo general), son Rajoy, Ana Mato, González Pons, Arenas - personajes que recorren transversalmente este avatar del partido-. Por vergüenza torera no podemos permitir que sigan un minuto más. ¡Qué vengan otros que acepten un sueldo único procedente del erario público (nada del partido) homologable a responsabilidades profesionales similares a las que ellos ostentan! Al nivel de un profesor, un científico, un médico... Un único sueldo público, transparente y definido por ley en el Parlamento del Estado. Poco vale que Cospedal deje sin sueldo a todos los diputados de Castilla La Mancha, si a los del PP los nutre por vía de complementos, "compensaciones" varias o gastos de representación del partido.
No puede haber compensaciones por dedicarse a la política. Es un acto voluntario que debe asumirse con todas las consecuencias. Como muchos lo han hecho en nuestra democracia durante años, sin que ahora nadie les nombre siquiera. Ni nadie sepa o quiera diferenciar ahora entre los que se dejaron y se dejan la piel y la familia para mejorar las cosas sin esperar nada especial a cambio, y los que reciben para ello una sobre-motivación. Han conseguido que funcione el simplismo y la irracionalidad con el "todos son iguales": la vieja táctica del "ventilador" que desdibuja las diferencias más evidentes entre unos y otros. Tan usada por la derecha cuando las cosas le van mal. Con buenos resultados siempre.

Por supuesto que ha habido y hay corrupción fuera del PP. También en el PSOE con múltiples corrupciones "chusqueras" y vergonzantes, merecedoras del mismo desprecio que las del resto de grupos políticos. Protagonizada por individuos o grupos concretos, distribuidos, eso sí, por toda la geografía del país. Pero no es una corrupción generalizada ni estructural como la del PP. El gran pecado de la izquierda, del que no se conoce aún una autocrítica sólida ni un claro propósito de enmienda, ha sido cultivar el amiguismo y el sucursalismo. En general con formulas "cutres". Desde luego sin el peligrosísimo guante blanco que los populares han destilado en la intimidad a lo largo de estos años. Y que al parecer les garantiza ahora la impunidad política y probablemente jurídica.

Por lo que conozco, ningún otro grupo político ha consolidado la falsaria estructura retributiva que tiene el partido de la derecha unida. Que además es el que hoy gobierna. Por lo que debe ser el primero en responder, asumiendo su flagrante responsabilidad política con las dimisiones que hagan falta. Y son muchas. El paso del tiempo y la maraña judicial no puede, como pretenden, redimirles sin coste político alguno. No podemos consentirlo. El silencio que hoy nos inunda y amenaza con consolidarse, no es tolerable por una sociedad que se presume ética y democrática. De todos modos, como Albert Pla afirmó en su reciente paso por Ourense: "hoy en día puedes decirlo todo, pero no sirve para nada".

jueves, 30 de mayo de 2013

No tenemos lo que hay que tener

A Pepe Quiroga, Soco... y a tantos compañeros que se van marchando..., quieran o no.

En el mundo actual lo ideal es ser un autómata. Y a esa condición estamos llamados. A esa conclusión se llega leyendo la magnífica novela de Tom Wolfe sobre la carrera espacial de los EEUU. En la que, en el simbolismo del imaginario americano, los viejos vaqueros son sustituidos por pulcros y programados astronautas. 
Una reflexión de plena actualidad sobre la defensa de la dignidad humana, en estos tiempos canallas que nos ha tocado vivir. Que Jesús Villar, jefe de grupo del CIBER de Enfermedades Respiratorias en España, utiliza para culminar un brillante y valiente artículo sobre las jubilaciones obligatorias de médicos en nuestro país titulado "64 años y 365 días". "En EEUU, ninguna empresa que se precie puede permitirse el lujo de desprenderse del talento de sus trabajadores". "En muchos países del mundo, las personas de más edad son el punto de referencia de la sociedad porque representan el conocimiento, la maestría, los valores de la comunidad y el buen juicio". 
En España no es así. Aquí, café para todos. Mismo rasero para todos los médicos de la sanidad pública: los que si quieren jubilarse a los 65 años, los que deben irse porque sus condiciones físicas o su perdida de motivación aconsejan su sustitución por savia nueva, y los que todavía conservan un enorme potencial de conocimiento y compromiso. Esenciales estos últimos para garantizar y aumentar, a día de hoy, la calidad asistencial, docente e investigadora de nuestros hospitales y centros de salud. 
Como Francisco Javier Cerdán, cirujano jefe de sección del Hospital Clínico de Madrid, que renuncia a sus vacaciones para operar hasta el último día y reflexiona en alto para un periódico de tirada nacional: " la cirugía la aprendes con los años y yo ahora siento que estoy en mi mejor momento, capaz de transmitir lo que sé a otros colegas". No es el único que así piensa de su situación personal, también aquellos que están redactando las 10 tesis doctorales que dirige. O sus potenciales pacientes: "cualquiera que tenga que operarse del colón querría que lo hiciera Cerdán", afirman sus compañeros. Una barbaridad expulsar a esta gente. Un suicidio colectivo, dice Villar.


Mientras tanto, mientras al conocimiento no le queda otra que pasear por el parque durante mañanas vacías, miles de asesores, políticos o enchufados de más de 65 años, sin jubilaciones obligatorias a la vista, cobran directa o indirectamente salarios públicos sin necesidad de justificar sus méritos profesionales o documentar los beneficios que de su "trabajo" reciben los ciudadanos.
Pero aquí nadie es responsable de nada y en esta atmósfera de extinción nietzschiana, tragamos con todo: que echen a los buenos médicos sin importarles una mierda las consecuencias, que a los médicos jóvenes los contraten por horas o por días, que sobresueldos legales o ilegales salgan a la luz y se apaguen en un abrir y cerrar de ojos, prescritos en el agujero negro de la confusión mediática...

NO TENEMOS LO QUE HAY QUE TENER. Nos escondemos en la legendaria pureza de la vieja izquierda o en la oscura apolítica de derechas o en la desilusión cronificada. O en la estéril desconfianza política de los movimientos 5 estrellas a los que nos "apuntamos" con tanta facilidad como simpleza. Como dice Jesús Villar no es hora de responder con futilidad a estas afrentas, no es momento de organizar cenas de despedida. Nada hay que celebrar. Lo que procede es montar un cristo indefinido por estas y otras tantas cosas para que sepan de lo que somos capaces antes de alcanzar la condición de autómatas. Y desobedecer siempre ante la ley injusta. De forma pacífica.
Si no lo hacemos, tendrá de nuevo plena vigencia el famoso sermón del pastor luterano Martin Niemöller: "cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio porque yo no era comunista; cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio porque yo no era socialdemócrata; cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté porque yo no era sindicalista; cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté porque yo no era judío; cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar." 
Pero para entonces, cuando esto nos llegue a nosotros, que nos llegará más temprano que tarde, ya seremos unos autómatas. Y apenas nos dolerá porque ya estaremos preparados, con las barbas bien remojadas después de presenciar impávidos, desafuero tras desafuero. Todo un consuelo, al fin y al cabo.

miércoles, 29 de mayo de 2013

En la ciudad, sin casco.

Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos. Si lo importante es que cada vez más personas incluyan el ejercicio físico en su vida cotidiana, y para ello usen la bicicleta como el modo de transporte urbano más sano, bonito y barato... Si la obesidad y el sedentarismo son las dos grandes epidemias de los países occidentales en el siglo XXI, y matan cada día a cientos de miles de personas en el mundo... ¿A qué viene implantar ahora la obligatoriedad del casco para el uso de la bicicleta en el ámbito urbano, una medida que sin duda va a limitar el número de ciclistas habituales en las ciudades a cambio de un pírrico beneficio en términos de seguridad vial? ¿Por qué no obligamos del mismo modo al conductor, al copiloto y a todos los viajeros de coches, camiones y autobuses a llevar un casco en cada asiento, si los traumatismos craneoencefálicos son la consecuencia más grave de los accidentes de tráfico también en los vehículos a motor? ¿O por qué no colocamos airbags por debajo de la ropa en las caderas de las ancianos para evitar las graves fracturas que las caídas producen con tanta frecuencia en ese tramo de edad, con el consiguiente gasto de recursos sanitarios? Y.. ¿qué tal si extendemos la paranoia de la seguridad absoluta hasta el infinito?



La cuestión es que España va a ser el único país europeo en implantar esta limitación en su territorio. Una limitación que producirá una disminución de entre un 20 y un 40% del número de ciclistas urbanos, tal como indican estudios y experiencias similares en Australia, Nueva Zelanda, etc. 
En cualquier caso, el sentido común nos llevaría a pensar que, si de salvar vidas y promover hábitos saludables se trata, resultaría más útil trazar en todas las ciudades una buena red de carriles-bici. O como Perico Delgado sugiere, habilitar ayudas económicas desde las empresas para facilitar la compra de bicicletas a los empleados y funcionarios con el fin de utilizarlas para ir al trabajo.
En fin, una medida desproporcionada tomada por burócratas que nunca han andado en bici por la ciudad. Rechazada por la mayoría de los municipios -de todos los colores políticos por otra parte-, por las empresas de alquiler de bicicletas, por las asociaciones de ciclistas...
Nadie ha tenido que obligar a los esquiadores o a los ciclistas de montaña a usar casco. La mayoría lo llevamos siempre. Por sentido común y conocimiento del riesgo. Ya somos mayorcitos para discernir, sin necesidad de paranoicas imposiciones, cuáles y cuántas deben ser las precauciones a tomar. Y para medir por nuestra cuenta los inevitables peligros a los que el hecho mismo de vivir nos aboca.
Por eso, en la ciudad, sin casco y con bici.

domingo, 28 de abril de 2013

Porca miseria


Se estrecha el cerco. Acaban con todo. El cine de autor, proyectado en salas de exhibición en versión original subtitulada, también se extingue. Una noticia terrible para los que disfrutamos con él. Para los que de él nos alimentamos. Y una vuelta de tuerca más al ya palmario empobrecimiento cultural incontenible que nuestro país registra. 
Ya hace años que cerraron en Ourense y otras ciudades pequeñas, las salas que incluían en su cartelera una oferta diversa, mezclando todo tipo de películas: comerciales, Hollywood, cine nuevo y distinto, buen cine de autor recién salido del horno... Para todo tipo de públicos. Como debe ser. 
Con aquel cierre precedido de una lenta agonía, sólo quedaron en el entorno de "provincias", empresas de exhibición que sólo atienden al cine masivo, de palomitas, refresco y golosinas. De ahí que las distribuidoras independientes de cine de autor, en buena parte europeo, supongan en España nada más que el 18% de la cuota de mercado frente al 82% de las majors estadounidenses, cuya estrategia de negocio queda clara en la conocida frase de un magnate empresarial de Hollywood: "nosotros hacemos películas buenas, malas y regulares, pero necesitamos venderlas todas". Por ello, el escenario español era ya antes del cierre de Alta Films muy distinto al de Francia a Italia, con porcentajes equilibrados en la distribución cinematográfica. Y diametralmente opuesto al de países como Finlandia y Dinamarca en el que las cifras se invierten (algo tendrá que ver esto en los buenos resultados de los informes Pisa). 
El hecho es que para los que necesitamos este tipo de cine sólo nos quedaban, a día de hoy, Madrid, Barcelona, los cineclub y algunas islas exóticas como una sala de A Ramallosa en Bayona (Pontevedra) en la que un empresario romántico (nadie sabe cómo lo consigue) mantiene en su programación habitual el mejor cine de autor de estreno. 
Y ahora Alta Films también se rinde. Gonzalez Macho, el maestro que nos permitió ver en España "Dersu Uzala", "The artist" y tantas otras joyas, tira la toalla. Los Renoir, los Floridablanca, los Alphaville (ahora Golem) pueden cerrar en breve. Esos lugares de refugio para soñar y sentir con el buen cine, corren un alto de riesgo de desaparecer para siempre. Esos viajes a Madrid y a Barcelona marcados por la ilusión de ver la última de Haneke, de Polanski, las "Palmas" y las "Conchas" del año, el último "Oso de Oro", los premios de Sundance, las novedades del panorama internacional..., ya no tendrán sentido. Se acabaron las enchentas de dos pelis por día. Y, sin ellas, algo se muere en el alma, como cuando un amigo se va.
No quiero echar la culpa a nadie en concreto: el incremento del IVA, la rácana política cultural en la promoción del cine independiente de los gobiernos del PSOE, la destructiva del actual gobierno del PP, el cambio en los usos y costumbres del público joven, las nuevas tecnologías, la falta de apoyo institucional de las televisiones públicas (como dice Pere Gimferrer, académico de la lengua y poeta: "si creemos que las series de TV es lo mejor que se hace ahora en el audiovisual, vamos listos") ... Seguramente hay un poco de todo. 
No lo sé, pero el cierre de Alta Films es todo un "síntoma" de por dónde van las cosas, del desprecio imperante por todo lo que no produce beneficios inmediatos y masivos, de la falta de interés por la formación cultural de jóvenes y mayores (en general por la formación de espíritus críticos con opinión propia más allá de lo epidérmico-mediático), de la desprotección y el abandono del hecho cultural... 
Y que, como dice Elvira Lindo, "esa minoría esencial para un país que aprecia y se nutre de lo no mayoritario, va a quedarse huérfana". Cada día más motivos de tristeza, más razones para bajarse de este mundo, al menos de este país que parece hundirse sin remedio. Sin rencor, pero también sin olvido, deberemos buscar nuevos refugios desde los que iniciar la reconquista.