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viernes, 24 de junio de 2011

Algo de cine, para variar.

“Midnight in Paris” de Woody Allen. Un paseo onírico por las orillas del Sena buscando a los mitos de la literatura, del cine y la pintura que vivieron o pasaron por Paris en el siglo XX. Buscando la estética y el aroma de la Belle Epoque. Sin justificación concreta. Sin tesis ni hipótesis. Sólo por el placer de pasear y dar rienda suelta al glamour por antonomasia, al recuerdo de los ídolos artísticos y literarios en una suerte de pase de modelos de alta costura.
Película serena y tranquila, permite pasar el rato, pero no emociona ni convence. Tampoco engaña. A pesar de utilizar recursos tan mánidos como el túnel del tiempo o el espejo de Alicia. La verdad es que, de puro simple, el film apenas chirría. No busca suscitar la nostalgia, sólo el placer del paseo por una ciudad tan hermosa que ilumina cuanto en ella se desarrolla. Una obra menor de Woody Allen, más europeo que nunca, intentando devolver el favor al público que siempre ha reconocido su talento. Un hito más, en suma, del amplio circuito que el viejo director viene haciendo em los últimos años por el viejo continente. En ocasiones, con cierto aire de publireportaje. Un 6.



“Inside job” de Charles Fergusson. Una extraordinaria lección de economia. Dos horas para entender el origen de la crisis econômica que estamos viviendo aún, su desarrollo, sus consecuencias, sus autores y el terrible corolario lampedusiano: todo sigue igual, los culpables no han pagado por su avaricia y además nos siguen teniendo cojidos por los huevos. A Obama, tambien. Su gobierno, con algunos arreglos cosméticos, es en esencia el gobierno de Wall Street.
Un recorrido exhaustivo de guante blanco, filmado por un director que ha sido del club de los tiburones y los conoce bien. Por eso los caza en entrevistas inteligentes y sutíles que acaban poniéndolos contra la pared y obligándolos a salir por peteneras.
La película comienza en Islandia y describe en tres pinceladas como un país sin problemas, armónico, pequeño, en el que se había alcanzado un civilizado equilíbrio entre bienestar, justicia social y sostenibilidad ecológica se va al tacho, de la noche a la mañana, por la avaricia de la industria financiera allí instalada. Un excelente ejemplo de laboratorio para entender, en pequeña escala, lo que ha ocurrido en el conjunto de la economia global fagocitada por los llamados mercados. A los que Fergusson pone nombre y apellidos: Goldmann Sachs, Blackrook, políticos de los gobiernos de Reagan, Clinton y Bush reciclados en diversos cargos según llegaba la corriente, pero siempre en el puesto de mando efectivo. Al servicio del verdadero poder de hoy em dia: el de las finanzas especulativas.
Con la escandalosa connnivencia de los reguladores con los que debían ser regulados, con el sistemático bloqueo a las leyes molestas para la gran banca y las compañias de seguros, los hedge fund, las agencias de evaluación de riesgo... Dolorosa sorpresa es también descubrir el papel de comparsas interesadas de los economistas expertos en finanzas de las Universidades de EEUU (Harvard, Columbia...), cuyos informes ocultaron interesadamente la realidad por motivos espureos (Glenn Hubbard, John Campbell...).
Como muy bien titula Boyero en su crítica de la película: “la perpetua historia de la infamia” filmada en un documental excepcional. Un 8.5.

“Un cuento chino” de Sebastián Borensztein. Una película circular -muy argentina- sobre dos soledades enlazadas por sucesos increíbles. Tierna, a veces sensiblera, con un guión mediocre que, sin embargo, parece agigantarse plano a plano con la enorme figura de Ricardo Darin. Amplio y profundo en cada mirada. Como el tango de Malena -despacio, despacio-, nos inunda con su sentido antiguo de la justicia, de la solidaridad, de la indignación consecuente ante la prepotencia y la mentira: las dos miserias que le aíslan del mundo en su universo de cascarrabias. Blindado en sus trabajadas obsesiones. Un antihéroe de libro, fuerte y vulnerable a la vez. Magnífica la atmosfera que el director crea en esa relación imposible entre un chino abandonado y un argentino gruñón que se esconde del amor para no ser desarmado. En un encuentro diario de desayunos cargados de silencios, de gestos elocuentes, de supuestos compartidos, de dos corazones que buscan cobijo en la intemperie. Momentos y ocurrencias memorables, arritmias entreveradas en la trama y una austeridad encomiable en la producción - más teatral que cinematográfica-, conforman un conjunto irregular pero que merece la pena. Retórico quizás, un cuento chino en suma, que acaba como muchos cuentos, demasiado bien para la amargura que encierra. Un 7.

sábado, 28 de mayo de 2011

Las Plazas de Mayo

El viento más fresco que ha llegado a nosotros en los últimos años. Un grito de esperanza frente al medievo del pensamiento único que amputa las ideas del mundo. El primer cuestionamiento serio en el siglo XXI a la dictadura del espectáculo convertido en dogma. La reflexión crítica y libre, por fin. La Red, único foro capaz de escapar al dictado de los todopoderosos formadores de opinión globalizada, se ha hecho carne y habita entre nosotros. ¡Ojalá que la revuelta no acabe diluida en las cenizas de algún volcán o en la dura pena de desaparición de los telediarios!
Abierto, diverso y complejo como parece, estoy seguro que el movimiento de las Plazas de Mayo reconocerá sus carencias para seguir creciendo y no morir de éxito, atiborrado de lugares comunes. Para ayudar en lo que pueda, desde el convencimiento de que las riendas del proceso deben llevarlas los jóvenes que han dado el primer paso, yo les preguntaría por ejemplo: ¿dónde estabais cuando el trabajo sobraba en España y vuestro status personal era más confortable que el actual?
Se echa en falta una mirada crítica al propio ombligo de los indignados. Ya hace muchos años que la degradación de los valores asola las sociedades del mundo rico. ¿Son los políticos, como parecen apuntar los manifiestos, los únicos culpables del desastre? También los rebelados deben ponerse en la diana del análisis. Las responsabilidades están muy repartidas. Todos nos hemos dormido en los laureles de la complaciente y rica decadencia.
Por otro lado, me parece excelente el concepto de Democracia Real porque denuncia la existencia de una democracia virtual y ficticia, que no responde a la función para la que está concebida, que se ha degradado. Y eso es lo que está ocurriendo. Ahora bien, no comparto la acusación indiscriminada a la clase política. La diferencia es notable entre los que no han sabido responder a un orden injusto y los que propugnan ese orden.
Espero que los primeros entiendan que en las Plazas de Mayo están las fuentes que un día abandonaron y, cuanto antes, deben recuperar. No será fácil en un mundo globalizado, pero es necesario. Alguien tiene que ser el vehículo de la indignación y sólo la representación democrática puede hacerlo. Por eso el movimiento tiene que exigírselo. Con las armas de la reflexión ciudadana y la consolidación de su función crítica, responsable y participativa.
Pero ya resulta necesario avanzar en un análisis compartido del origen de los problemas. No es suficiente con cuatro frases que todos puedan aplaudir. Falta un nuevo discurso, más allá de meras proclamas. Quizás por eso, Stéphane Hessel el autor del pequeño libro que inspira la revuelta, pide a los indignados que no se queden en sus 30 páginas, que busquen en textos más elaborados. Y recomienda expresamente el ensayo de Susan George, “Sus crisis, nuestras soluciones”. Aunque sólo sea para leer más, para profundizar más en los temas. Uno de los grandes déficits de la juventud ahora rebelada.
Magnífica y muy útil para entender los asuntos que nos ocupan, es la lección que imparte “Inside job”, el oscarizado documental sobre la caída de Lehman Brothers y sus causas. ¡Qué triste es comprobar que Obama tampoco gobierna, que Wall Street sigue siendo el poder real que ata las manos y las mentes de los políticos de EEUU, de España y del mundo! Una crisis global sólo tiene soluciones globales: el G20, la tasa Tobin, los bonus de la industria financiera, los paraísos fiscales…
Y aquí, listas electorales abiertas sin imputados, el referéndum como práctica democrática en asuntos importantes… Tanto por hablar, tanto por cambiar... Viento fresco en la Plaza Mayor.


Este artículo fue escrito el miercoles 24/5 y publicado hoy viernes en La Región. Hoy, el día en que la Generalitat de Cataluña, regida por CiU, ha demostrado su brutalidad y su prepotencia. ¡Malditos sean! Y ha confirmado con ello la necesidad de mantener el método escogido por los "indignados" y la presencia de la sociedad civil transformadora en el escenario público. En el nuevo ágora de España y Europa. ¡Ánimo a los jóvenes y menos jóvenes que defienden en la Plaza de Cataluña la paz y la civilización!


Una extraordinaria explicación de lo que está pasando. Un análisis honesto y generoso: José Luis Sampedro, el más jóven de los jóvenes de Mayo.