viernes, 16 de mayo de 2014

Irán

"Todo lo que se hace con precipitación termina fácilmente en derroche" (Saadi; 1257)

Irán, el pais de los arios, es una casa oscura en la que se pueden ver colores por el ojo de la cerradura. Un Estado empapelado con las figuras de los ajatollahs Jomeini y Jameini observándote en cada calle, plaza, hotel... Con todas las mujeres tocadas con velo, guardando las indicaciones que sobre el vestido dicta la constitución de la República Islámica. Un mundo sin marcas comerciales internacionales, sin apenas turistas, sin alcohol en ningún sitio, con fotos de mártires de la guerra en vez de anuncios comerciales... Todo lo contrario, para bien y para mal, de un "no lugar" de esos por los que tanto pasamos anestesiados, viendo siempre lo mismo, aunque los paralelos y los meridianos por donde transitemos sean muy distantes.
Un viaje complejo, el de Irán, contradictorio, de claves distintas a cualquier otro destino. Pero que sólo con la milenaria Persépolis ya merece la pena. Subir la escalera del mundo antiguo, siguiendo en sus excelsos bajorelieves a las delegaciones embajadoras de las primeras naciones de la tierra (medos, asirios, babilonios, árabes, indios, egipcios...) que llegaban, con sus presentes más lujosos, al elevado trono del gran Dario I -flanqueado por enormes leones alados- para rendírle pleitesía..., ya justifica cualquier quilometrada anterior. Y pasear por la gran plaza de Isfahan, dejando pasar las horas y las luces en los mosaicos de las cúpulas de sus palacios y mezquitas..., bien vale 13 días sin probar una cerveza.


En los tiempos del Sha, la sociedad iraní era dual: grandes masas de población pobres y religiosas, que sólo en los mullahs encontraban consuelo y esperanza, y un reducido núcleo de ricos muy ricos ocupando lujosas mansiones, con hijos doctorados en universidades europeas y mujeres vestidas de alta costura, luciendo sin recato las joyas más ostentosas del mundo. Un polvorín que explotó y arrojó a casi 10 millones de iraníes al exilio.
Todo ha cambiado desde la Revolución de 1975, bajo la mano de hierro de los clérigos. La clase media ha crecido y es cada vez más influyente. Todos los niños y los jóvenes están ahora escolarizados. Y hay mayoría femenina en la Universidad. La iraní es hoy una sociedad demasiado uniforme y aburrida para el gusto de Occidente, pero -a diferencia de la mayoría de los países del entorno- está deseosa por adquirir conocimiento, educación, cultura... Irán no es tan creyente como les gustaría a los ayatollahs: apenas un 30% de la población es practicante. Hablamos de un pueblo orgulloso de su historia, más pacífico que guerrero, más moderado que radical... Con suficiente espíritu reformista en sus calles y en sus jóvenes para que, más temprano que tarde, llegue la libertad de la que carecen. Espero que, esta vez, sin destructivas e interesadas tutelas externas.
En el milenario Golestán -el país de las rosas- hubo tiempos en los que, mientras el silencio medieval reinaba en Europa, las artes y las ciencias proliferaban y el "aprendizaje islámico" incluía entonces la filosofía, la literatura, la medicina, la arquitectura, la jurisprudencia... En aquel esplendor persa se hicieron las primeras autopsias del mundo, Avicenas mantuvo abierta durante años su consulta en la gran mezquita de Isfahan y las bóvedas y las cúpulas, que apenas apuntaban en Occidente, ya rozaban el cielo en Irán.
Los persas de hoy son gente afable, educada y sensible. Amantes de los jardines, las flores y los santuarios de los poetas. Todos los niños conocen los versos de Hafez, Saadi o Firdusi. Es una delicia pasear en las estrelladas noches de Shiraz, por la frescura de los jardines que rodean los santuarios de los dos primeros, con chicos y chicas sentados junto a sus tumbas, leyendo un libro, buscando la complicidad del extranjero e intentando mejorar su inglés conversando con él. En cualquiera de sus milenarias ciudades es fácil encontrar familias, sentadas en los verdes parques, compartiendo comida con sobremesas interminables entre taza y taza de té. Sin prisa. Nunca hay prisa en Irán.
En Irán las miradas se cruzan con frecuencia. Y se sostienen con elegancia. Las mujeres han generado un tesoro en el único terreno en el que pueden hacerlo: el rostro. Lo cuidan con detalle, los ojos se hacen enormes con el rimel, los labios se perfilan, las cejas se destacan, la nariz se opera para adquirir el tamaño justo... Su particular moda de alta costura. De ese resquicio de libertad surge una estética refinada.
Como refinado es en Irán el culto a la amistad. La amistad es sagrada. Los amigos son una parte esencial de la familia, entendida con un sentido más amplio que en otros lugares del mundo. Por eso muchos hombres exiliados -las mujeres menos, por razones obvias- están volviendo al país, jubilados y deseosos de pasar los últimos años de vida, disfrutando de sus costumbres, su comida y de la compañía de la gente amada a la que un día decidieron dejar a su suerte.
Irán: machista, dictatorial, místico y anticuado, incomprensible a veces, contradictorio siempre, pero distinto y lleno de matices que aparecen y sorprenden si se observa con la serenidad necesaria y la falta de prejuicios que un buen viajero debe tener. En todo caso, un lugar con más futuro que presente, donde la alegría que hoy solo vive libre en el interior de las casas, aparecerá pronto en las plazas, en las calles, en los inmensos bazares, en las populares casas de té... Un pueblo que lee es ya, de algún modo, un pueblo libre. Al que Hafed, otro de sus grandes poetas, consuela cada día en sus versos más preclaros: "No te aflijas si el camino es amargo y el final invisible. No hay camino que no conduzca a una meta"

4 comentarios:

  1. ¿Por qué se ha interrumpido este blog tan interesante? ¿Es un alto en el camino o es el final?
    Un cordial saludo

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  2. Texto muy interesante. Casi tanto como el que parece tener, desde la distancia, Irán. Estoy seguro que, aún pasando allí una buena temporada, como occidentales nos resultaría verdaderamente complejo entender los matices, contradicciones y claves de esta sociedad.

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  3. Amigo C.L. Es un alto en el camino, causado por la poca disponibildad de tiempo de la redacción. Pero aunque sólo sea por amigos como tu, en breve reiniciaremos los post más allá de fotos de viajes...

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  4. Aunque he tardado en verlo me encantan el reportaje y las fotos.Gradúas muy bien la información, que resulta amena y didáctica.Y todo el análisis final es muy interesante.Gracias por ilustrarnos y enhorabuena por lo bien que lo haces.

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