domingo, 23 de diciembre de 2012

FELICIDADES


Esta es la mejor tarjeta que he encontrado este año para desearos FELICIDADES. Se titula "Pausa" y el texto es de Mario Benedetti. Está rodada en Lyon por el amigo de un amigo y el perro se llama Trasgo. Me parece genial eso de "No llorarse las mentiras pero cantarse las verdades".

Felicidades a todos, menos a aquellos que dicen a propósito de la matanza en Connecticut: "la mejor manera de evitar a un malo armado es que tenga al lado un bueno armado". Tampoco le deseo ninguna felicidad al Sr. Calatrava, al que espero se le atragante la pasta que ha domiciliado en Suiza. O al Sr. Depardieu en la triste frontera belga. O a los que se han acogido en España a la amnistía fiscal. O a los que no se han acogido por temor, codicia o indecencia. Iros a la mierda.

Felicidades este año sobre todo a mis compañeros de Madrid. A los que ya llevan semanas de lucha para defender no su dinero, sino la calidad de su trabajo. A los coordinadores que honestamente han dimitido de sus cargos en los Centros de Salud. No os perdáis este vídeo, en el que importantes personalidades sanitarias expresan su rechazo al desastre que la Comunidad de Madrid quiere perpetrar:

                                                        SANIDAD PÚBLICA: SÍ, SE PUEDE.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Mensajes sin botella

Me gustaría compartir con vosotros el contenido de una carta de Marina Garcés, profesora de filosofía, a sus alumnos. La escribe en el trayecto de Barcelona a Zaragoza, de clase a su casa o al revés. Seguramente en uno de esos ratos en los que el corazón y el cerebro se juntan.

Carta a mis estudiantes de filosofía (y a todos aquellos a quienes les avergüenza continuar obedeciendo): 
Estamos siendo expropiados, de bienes comunes y de riqueza colectivamente producida. Pero también estamos siendo expropiados de nosotros mismos, de nuestros valores, de nuestras apuestas y convicciones. La crisis no sólo nos hace más pobres, también nos hace más miserables. 

En los años 60, una monja y artista americana, Sister Corita, colgó unas reglas en la Escuela de Arte de la Immaculate Heart College. En ella invitaba a los estudiantes a confiar, experimentar, ser disciplinados, buscar buenos ejemplos a imitar, no desperdiciar nada, alegrarse y trabajar, trabajar y trabajar. Los invitaba, además, a escribir otras reglas la semana siguiente. Probaré ahora de apuntar algunas nuevas para nosotros, no una semana más tarde sino más de medio siglo después. Invito a que las retoméis para reescribirlas cuando queráis.
1. Busca lo que te importa y trátalo como un fin en sí mismo. Todo lo que instrumentalices te acabará instrumentalizando.
2. No malgastes el tiempo ni lo hagas perder a nadie. Tómalo en la máxima consideración, el tuyo y el de quienes lo comparten contigo.
3. No ahorres esfuerzos. Guíate por la máxima exigencia que puedas dar, no por las expectativas que puedas cumplir.
4. Evita distracciones inútiles. No te acomodes en la “pose” del estresado, “agobiado”, superado por las circunstancias:.es ridícula.
5. Cree en lo que te hace vivir y, si puedes, compártelo.
6. Si no tienes grandes propósitos, busca uno pequeño y llévalo hasta el final. Verás como te llevará muy lejos.
7. Olvida las palabras que se adecuan demasiado bien al ruido que nos ensordece y anestesia. Busca las palabras que lo interrumpen, aunque para ello tengas que enmudecer.
8. Gana conocimiento sin perder las preguntas.
9. Piensa cómo te ganarás la vida. Es una pregunta importante. El dinero se cobra con vida.
10. Y como dice Corita, alégrate siempre que puedas. Es más fácil de lo que parece.
Me parece profundo y actual. Políticamente incorrecto además. Como esta gran viñeta de Forges:



También merece la pena por su honestidad y pensamiento crítico, leer este artículo. Es de Suso de Toro y se titula "Donde la esperanza":


"Aquí y allí la gente se empieza a mover, no se puede decir que la sociedad no se esté rebelando o empezando a rebelar, pero esas movilizaciones tienen un acompañamiento político muy débil y por ello no tienen los resultados que merecen y por ello pueden acabar en frustración.

Pero un Gobierno así, de una clase social contra las otras, no se sostiene y tendría que caer para dar paso a otro. Y no caerá si no existe una oposición capaz de ofrecer una alternativa al país. Y no la hay. El Partido Socialista, el que tiene más implantación y responsabilidad, entró en un proceso de bunkerización del que no consigue salir por ahora y está eludiendo su responsabilidad, encabezar una alternativa de Gobierno. Sin eso no hay esperanza y justamente esperanza es lo que falta, de la desesperación nace el nihilismo, la autodestrucción.
Este domingo el PSOE celebró una fiesta que casa mal con lo que vive la sociedad aunque no lo vean así. Sin duda era una fiesta para los de dentro, por un lado para darse ánimos evocando un pasado mítico y glorioso, y por otro lado para apuntalar la actual dirección, cuestionada y con muy baja valoración. También interesaba recordarnos que los años ochenta con González fueron de vacas gordas para todos, pero no se dan cuenta de lo lejos que le queda eso a la mayoría de las personas hoy: el Partido Socialista confía en los pensionistas y medio pensionistas y no aprecia debidamente la distancia enorme con las nuevas generaciones. Desde fuera cuesta comprender el criterio de esa dirección. Curiosamente mantiene un estilo semejante al de Rajoy en cuanto a confiar en el paso del tiempo como cura para los males, aguantar y esperar a ver si un día ve pasar por delante de la casa al cadáver del enemigo. No comprenden lo que está ocurriendo en la sociedad, creen que los partidos “tienen” los votos, no comprenden que son propiedad de los ciudadanos y que cuando un partido no es útil no es una buena inversión para el voto.
El Partido Socialista se debate en el dilema de escoger entre hacer una implosión controlada o amañar un relevo controlado. No existe tal dilema: ya es tarde y sólo cabe la implosión, un debate abierto a todo y a todos, una autocrítica no sólo de las políticas de los dos últimos años del Gobierno Zapatero, sino de la propia historia del partido desde que se refundó en los años setenta y un cuestionamiento de las estructuras del partido que están siendo su verdadero problema.
Nadie tiene la fórmula mágica para una política de izquierdas desde el Gobierno, aún no se ve una alternativa a la socialdemocracia, definitivamente liquidada por la historia, pero hay que comenzar por la humildad. Sin humildad, determinación para escuchar a la sociedad y cambiar, y sin valentía no merecerá la confianza de la población, ni siquiera despertará su curiosidad."
Es lo mismo que dice, de otra manera, Elvira Lindo. En "Feos en la calle" dice así: "este es un ejemplo de como tenemos que aplicarnos a las cosas concretas y olvidarnos ya de los discursos abstractos. Pequeñas victorias. No hay victoria final. Hay sólo pequeñas victorias." Y continua: "los cronistas estamos aprendiendo algo de esta realidad que se nos presenta como inabarcable. Ya no vale teorizar, hay que contar la realidad en pequeñas dosis."
En suma, estar con la gente. Con los más jóvenes, con los más desfavorecidos. Estando a su lado, escuchándoles, acercarse a su realidad desde la cercanía, no desde el discurso... Así entenderán el mensaje de la botella. Y comenzará de nuevo la imparable revuelta del progreso. Y no habrá mercados que la detengan.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Dos pelis


"En la casa" de François Ozon. Cuando Ozon llamó al dramaturgo español Juan Mayorga para adaptar al cine su obra de teatro "El chico de la última fila" y éste le contestó que le daba vía libre y no quería participar en el proceso para ver la película ya terminada sin haber siquiera leído el guión, comenzó la gestación de el, para mí, mejor trabajo del director francés. Es sabido que el lenguaje cinematográfico es muy distinto al literario o teatral. No entender ésto condena a cualquier film nacido en un texto literario al fracaso, como lo ocurre al que comentaremos más abajo.
Es "En la casa" una película inteligente y sorprendente. Inclasificable por tanto. Un híbrido, como diría un amigo mío, de cabra y violín. Pero lleno de talento narrativo. En el que se mezcla con sutil armonía lo real con lo imaginado y el perverso voyeurismo -tan francés él- con la despiadada crítica a la levedad de la clase media francesa y a la blandengue educación de sus cachorros. Pero es sobre todo, una seductora aproximación a la adicción por las historias, al escritor amargado y frustrado (como supongo que es cualquier escritor honesto) que encuentra un filón y apura el cáliz hasta quedar atrapado y finalmente humillado en los sucesivos tragos del elixir de la vida en fascículos imprevisibles. Más sabrosos aún cuando es el otro (su juvenil "alter ego") quien lo escribe. Como un Pigmalion moderno que pierde sin darse cuenta su corrección política por cuenta de un sórdido e incontrolable deseo de omnisciencia externalizada.
Brillantes y arriesgados requiebros narrativos -generalmente acertados salvo alguno al final, a mi juicio sobrante- que acercan esta película a la excelente "Swimming pool" y la alejan de productos amanerados como "Potiche", la anterior obra de este alumno aventajado de Eric Rohmer que es François Ozon. Tan prolífico (a veces dos producciones en el mismo año) como imprevisible y original. Supongo, como repite tantas veces en esta película que "continuará..."  Un 8.5.


"Todo es silencio" de José Luis Cuerda. Basada en la novela homónima de Manuel Rivas. Con un guión adaptado del propio autor. Una lástima esta obra fallida. Una pena para alguien como yo que ha disfrutado tanto de películas como "Amanece que no es poco" o "El bosque animado", incluso de algunos pasajes de "Los girasoles ciegos" y que considera al cineasta albaceteño -tan gallego como el que más- un tipo estupendo, ingenioso y, sobre todo, buena gente. Y que considera al escritor coruñés un referente ético, periodístico  y literario en la lánguida Galicia que nos toca vivir.
Poco se salva en esta película de guión arrítmico, discursivo, maniqueo y descosido desde el primer fotograma. Todo resulta retórico e impostado: desde las escenas y los diálogos que los niños protagonizan, hasta las apariciones del policía bueno en lugares y momentos imposibles. El corte temporal entre la primera parte -en la que se aborda la adolescencia- y la segunda -con el desarrollo y el desenlace- es artificial y demuestra la falta de destreza y recursos cinematográficos en el guión adaptado. Tampoco se encuentra suficiente profundidad y concreción en el dibujo de la amistad, los afectos y las primeras experiencias morales de los niños que, en principio, deberían explicar sus comportamientos en la edad adulta. De las pinceladas que se dibujan sólo queda la pura literalidad, una estética superficial y un remedo de lirismo que no acaba de romper en ningún momento.
Y en la segunda parte, la novela negra y el thriller que se intuyen en las intenciones de los autores, aparecen descoloridos por una apuesta a medias entre la acción y el retrato moral de una sociedad enferma de la que sólo se muestran arquetipos incompletos, escasamente desarrollados. De trazo grueso. Apenas, por tanto, se salva la fotografía, los paisajes de las rías gallegas, algunas texturas en las imágenes y, sobre todo, el homenaje que la historia contiene al valor y la dignidad de las mujeres y los hombres que en Galicia vencieron al silencio, al miedo y a la droga que no hace mucho tiempo amenazaban con destruir todo lo que a su alrededor amaban. Una pena de 4.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Las rayas

Cuenta Almudena Grandes que hace unas semanas presentó a Joan Herrera, candidato de ICV a la presidencia de Cataluña, en un desayuno en Madrid con políticos y periodistas. Después de que éste hablara sobre todo de recortes, del desmantelamiento del estado de bienestar y del sufrimiento de la gente, todas las preguntas posteriores a su disertación versaron sobre la "famosa" independencia. ¿Quién está obsesionado con ese anacrónico tema? ¿Cataluña? ¿Madrid? ¿Ambos?

Como El Roto resume en una frase: "tracé una raya en el suelo y me declaré independiente, desde entonces vivo pendiente de esa raya". Son demasiados, a un lado y a otro de esa ridícula raya, los que se inflaman, se indignan, se cargan de razón, se llenan de veneno, lo difunden... mientras el mundo se cae a su alrededor. 


Por eso me parece tan preocupante lo que se intuye está ocurriendo en el lado este de la raya y que Jordi Gracia, profesor y ensayista denuncia en un artículo titulado "Periodismo de trinchera": "se ha producido una especie de fractura de la complicidad social y democrática que siempre ha existido en Cataluña. Ahora hay una nueva trinchera aguda y abrupta por la que o se es independentista o no se es. O se pertenece al bloque soberanista o se está fuera de el, no sé si a la intemperie, pero desde luego fuera de lugar". A mi me parece un triunfo de la irracionalidad, y por tanto del progreso.
Y Jordi Gracia añade: "el fin de la benéfica ambigüedad (tan molesta para algunos espíritus guerreros de este otro lado de la raya) nos instala en el maniqueismo, aunque los mismos que lo impulsan sepan que nada es blanco o negro. Y lo peor es que el mal ya está hecho, porque en estos últimos meses se ha trabajado a fondo para favorecer unas trincheras que no existían y enfrentar unas creencias que antes eran compatibles con las de los otros"
Y acaba hablando de las tribunas periodísticas que se han abierto para exigir pronunciamientos categóricos y que recuerdan, también en la "civilizada" Cataluña, a la caverna mediática madrileña de la COPE, ABC, El Mundo y las pantallas tóxicas de Intereconomía.

Desde este lado de la raya (el del oeste) sólo me queda estar de acuerdo con Elvira Lindo. Somos muchos los que vemos este asunto sin enconamiento, con cierta indiferencia incluso, por que creemos que el problema, ahora, a este lado y aquel es otro. Y es demasiado grave como para perder el tiempo en asuntos colaterales. Somos legión los que no somos "ni españolistas ni españolazos". Y nos sentimos tan españoles como catalanes, como griegos y como alemanes también. Sobre todo cuando nos damos una vuelta por el mundo y miramos desde fuera la "sacrosanta" patria. Ni a favor ni en contra. Negando la mayor. Pasamos de este pedestre asunto. Y nos gustaría que en nuestra querida y admirada Catañuña, los catalanes que van a votar pasarán también y le dieran a los más beneficiados de este absurdo enfrentamiento, a CiU y al PP, con el voto en la cabeza.

Y de paso conviene preguntarse por qué El Mundo y el amigo Pedro José, siempre aparecen al quite en determinados momentos, revolviendo el barro, invirtiendo el sentido de la información democrática, haciendo periodismo político de parte, interesado y barriobajero, para defender en el fondo el aforismo franquista de "la España ni rota ni roja". Me parece que está vez se han equivocado de táctica.

Para acabar, diré que creo que al PSC no le van a ir tan mal las cosas como las encuestas vaticinan. Ojalá que a pesar de sus errores, siga siendo después de las elecciones la buena herramienta política que siempre fue para los ciudadanos progresistas catalanes. No conviene perderla para los tiempos difíciles que se avecinan.



sábado, 10 de noviembre de 2012

La Profesión

Los médicos somos los profesionales mejor valorados en España. En cambio, nuestra influencia en las decisiones sobre los asuntos que nos conciernen, y de los que somos los mejores conocedores, es cada vez más escasa y, en modo alguno proporcional a nuestro estatus de valoración social. Las razones que explican este hecho son múltiples. Pero las dos más importantes son: la maraña de conflictos de interés en los que la sanidad asistencial se mueve y la escasa capacidad de las organizaciones sanitarias (básicamente los colegios de médicos pero también sindicatos, plataformas, asociaciones de pacientes y sociedades científicas) para orientar con decisión su actividad en la defensa del bienestar y la salud de los pacientes y la población, más allá de posiciones meramente representativas, "conservadoras" o corporativas.

Si un paquete de medidas sanitarias como el planteado ahora por la Comunidad de Madrid, que va a tener claras consecuencias negativas para los ciudadanos, se hace sin escuchar y pactar con los médicos madrileños, es por algo. La administración pública española conoce nuestra debilidad como profesión y por eso, se considera capacitada para tomar las decisiones que considera oportunas sin contar con nosotros. Algo impensable en muchos de los países de nuestro entorno. Somos fuertes como profesionales desde el punto de vista individual, pero intolerablemente débiles como Profesión. 

Por supuesto que hemos condenado el desastre que supone para el país las medidas tomadas por el Gobierno en este último año (eliminación de la universalidad que deja fuera del sistema a decenas de miles de personas, implantación del repago sin entrar en cambio a una reforma integral de la prescripción farmacéutica...) Y que ahora condenamos el cierre de hospitales de excelencia como La Princesa sin justificación planificadora alguna o con la privatización indiscriminada de centros asistenciales sin indicadores prospectivos o retrospectivos que avalen esa decisión y puedan medir en el futuro sus efectos -con las responsabilidades políticas que de ello se deriven-. Pero el partido político que ahora hegemoniza el poder en España sabe que será una protesta de corto recorrido, inmersa -como una más- en un conjunto de reacciones políticas, sindicales y ciudadanas que a lo sumo alcanzaran algún logro parcial o simbólico. Sabe que carecemos del musculo necesario y de la incontestable legitimidad que da un recorrido y una trayectoria decidida y coherente con unos objetivos claros y definidos.

No es lo mismo decir sólo que las medidas indiscriminadas, alocadas, ideológicas en muchos casos, que los Gobiernos del PP están tomado son injustas, inútiles y contraproducentes, que afirmar a la vez que durante mucho tiempo todos (también nosotros, los médicos) "hemos gastado (en estructuras sanitarias, en tecnología...) pensando más en los grupos de presión (políticos, mediáticos, corporativos...) que en el bienestar de los ciudadanos", tal cual sería nuestra obligación como Profesión. Que nada hemos hecho "para suprimir las "actuaciones innecesarias e ineficaces" desde el punto de vista asistencial que cada día hacemos ("el número de TAC y resonancias por habitante es en España un 23% superior a la UE") y ceder ese gasto a políticas de salud comunitaria  (ambientales, educativas, sociales...) que sí son claramente eficientes. Por ejemplo las de movilidad no motorizada -luchar contra el sedentarismo es mucho más útil que cualquier otra medida de protección cardiovascular-, o las orientadas a consolidar una educación de calidad desde los primeros años de la vida. el determinante más sólido que se conoce para la salud futura, o las de protección -sobre todo en plena crisis- para los colectivos sociales más vulnerables...

Que no nos hemos atrevido a decir con claridad, por ejemplo, que no es eficiente -y por tanto no es ético y no debe hacerse- "tratar con fármacos y en prevención primaria el colesterol en mujeres de bajo riesgo, que la detección precoz del cáncer de próstata no ha demostrado su utilidad", que las glucosaminas (para tratamiento de la artrosis y regeneración del cartílago) no valen para nada.... Que aún no hemos reconocido, y actuado en consecuencia, que hemos cedido demasiado ante los interesados -por diversas razones- en fomentar el consumismo sanitario. Y que por ello tenemos ya demasiada yatrogenia (efectos.secundarios e indeseados de las actuaciones asistenciales).
Que tampoco estamos de acuerdo en el café para todos en materia retributiva... Y tantas cuestiones más en las que de pura corrección política, hemos alcanzado la irrelevancia organizativa.

Aún estamos a tiempo. Si decidimos adentrarnos por esos incómodos territorios, al tiempo que nos plantamos de forma contundente ante los ataques a la sanidad pública de los gobiernos de turno, ganaremos el prestigio que como profesión tiene la Medicina, por ejemplo en Suecia o en el Reino Unido, con presencia profesional estable independiente -basada sólo en el conocimiento- en el Parlamento y con un Instituto  propio (NICE) determinante para las decisiones en materia de política sanitaria. En ese camino tendremos críticas y defecciones, pero a medio plazo seremos fuertes e imprescindibles. A día de hoy, navegando en el mar de la tranquilidad profesional, somos débiles y, lo que es peor, prescindibles.

Tenemos de sobra médicos en España con capacidad y conocimiento suficientes para "organizar una red de expertos cualificados con autoridad científica contrastada" que elaboren informes basados en estudios independientes de coste-eficiencia para informar sobre los diferentes temas y aportar luz sobre dónde debe ir el gasto útil en estos tiempos de crisis y dónde puede retirarse sin dañar la salud -en sentido amplio- de ciudadanos y poblaciones. Informes que estarían a disposición "obligada" de los Gobiernos y que por su contundencia -en muchos casos- serían de obligada implementación. "No podemos estar cuatro años más hablando sólo de austeridad y recortes; hemos de hablar de resultados en salud", dice con toda la razón -como es habitual en él- Rafael Bengoa, consejero de Sanidad en funciones de Euskadi.


Así, de ese modo, al menos con esa perspectiva legitimadora, podemos como Profesión unánime y coherente ponernos en la puerta del Hospital de la Princesa, todo el tiempo y con el coste que sea necesario, para evitar el intolerable desahucio que el autoritarismo indocumentado de Ignacio Gonzalez, Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy y el Partido Popular en su conjunto, quieren perpetrar.

Este es un post a modo de reflexión personal previa a la III Convención de la Profesión Médica que se celebrará en Madrid la semana próxima. Está apoyado en alguna charla a la que últimamente he tenido ocasión de asistir y, sobre todo, en varios artículos relacionados de los que he extraído algunas afirmaciones (en cursiva) con las que estoy claramente de acuerdo:

Políticas de salud para crear riqueza de Ildefonso Hernández, Fernando Benavides y Miquel Porta, médicos y catedráticos en Salud Pública.
Más reformas y menos tijera. Elena Sevillano. El País (extra de Sanidad) 28/10/2012
Los colegios de médicos ante la crisis. Juan José Rodriguez Sendín. Revista de la OMC.

domingo, 28 de octubre de 2012

El Ángel Humidificador

Dice Germán Cano, profesor de Filosofía en la Universidad de Alcalá de Henares: "Frente al peligroso giro del "todos los políticos son iguales" no necesitamos petulantes exorcistas del mal, sino análisis modestos de la situación. Esto es, sólo comprendiendo los contenidos populares, interviniendo en estas retarguardias ninguneadas y politizándolas con humildad "desde abajo" cabe encontrar salidas a este creciente resentimiento. Si la izquierda señorita (yo añadiría: y vaga) prefiere construir sus cartografías desde distancias prefijadas en lugar de atender a las novedades del presente, corre el riesgo de trabajar para su enemigo". 

O sea que toca hablar sobre todo "de las cosas de comer". Excelente, en esa linea, una carta al director de Luis Carmona, un trabajador social de Ourense que pone sobe la mesa la verdad de las políticas de salud y dependencia en nuestro medio y el abandono "silencioso" de los grupos con mayor riesgo de exclusión social, en este caso los enfermos psiquiátricos. Cuando abundantes estudios en términos de salud (concepto más amplio que el de sanidad) muestran que las actuaciones en estos grupos son las más coste-efectivas en tiempos de crisis económica.

Y mientras tanto..., el triunfante ángel humidificador vuelve a soplar humo de colores por su cuerno de la austeridad y ahora garantiza un máximo de 60 días de espera en la sanidad pública gallega para intervenciones quirúrgicas, recurriendo si es preciso a los hospitales privados. Un nuevo truco con el que tapará sus vergüenzas durante toda la legislatura. Pero claro, sólo los que conocemos el asunto sabemos que la mayor parte de los pacientes que pueden recurrir a esta opción "de rescate" son los que duermen en la Lista de Espera No Estructural (la que no se publica) y que están en ella precisamente por haber rechazado operarse en un hospital concertado ante la complejidad de sus patologías o por otras muchas razones. 

Y además el ángel asegura que cualquier paciente podrá elegir médico de familia en otra área sanitaria distinta a la suya (¡como si el anciano del pueblo X tuviera un avión privado en la puerta de su casa para trasladarse cuando le haga falta al Centro de Salud Y, de la provincia de al lado!). Y triplica la apuesta afirmando que ahora ya se podrá escoger también especialista hospitalario para consulta, cuando todas las plantillas están mermando y las esperas se incrementan día a día. No importa. Todo está calculado. No hay mayor coste. Serán cuatro casos los que se beneficiarán, pero el éxito propagandístico está asegurado. 
Y así será capaz, como ha hecho con la famosa Prioridad 1 de los enfermos oncológicos (que siempre se respetó aunque nunca se publicó en ninguna autonomía del Estado, por lo obvio de su propio concepto), de ocultar el incremento de las listas de espera sanitarias y seguir dejando intacta su fama de buen gestor. ¡No permitas que la realidad estropee tus argumentos! Por tanto, ¡adelántate a ella y eso que llevas ganado! En eso es un maestro. Hay que reconocerlo.


De tal forma que nuestro ángel de las burbujas a toro pasado reconoce, ya sin coste alguno, la verdad del Informe del Consello de Contas sobre los traspasos presupuestarios de un año a otro durante toda la legislatura para maquillar el déficit. El punto fuerte de su argumentario electoral: ¡Galicia, la comunidad autónoma más saneada del Estado! Curiosamente esa práctica de cierre contable "adelantado" que ya se practicaba en tiempos de Fraga -dice el Consello de Contas-, sólo se abandonó en tiempos del denostado y derrochador bipartito. Un lugar común este del bipartito que nadie tiene que demostrar por que el ángel humidificador ya lo ha colocado como un mantra no discutible en el disco duro de la opinión pública. Feijóo no es un buen gestor. tal cual vende su imagen sobre todo fuera de Galicia, es un publicista que dedica toda la energía a envolver el argumento. A diferencia de la izquierda señorita de Germán Cano, que ni eso hace.

Y así, como bien señala Xosé Lois Barreiro Rivas (magnifico su artículo sobre "O dereito a extrapolar"), consigue que los gallegos, "entre las frasecitas infantiles de Pachi Vázquez y su personalísimo artificio retórico, escojamos la Galicia del sufrimiento en vez de la del crecimiento". Y nos  traguemos los parches porosos con la que todos -unos y otros- ocultan su falsa disponibilidad para afrontar con valentía y conocimiento las reformas estructurales que necesitan, por ejemplo, la educación y la sanidad pública. Unos trabajan más y otros menos, pero ninguno en la dirección que nos interesa a los ciudadanos.

De todos modos, los hechos son tozudos y resulta que Feijóo se ha dejado caer el Hospital Gallego de Buenos Aires después de décadas atendiendo gallegos en la diáspora, muchos de ellos con escasa capacidad económica. Y de nuevo insiste en dar por licitada la ampliación y reforma del CHUO, cuando lo único que ha hecho es anunciar en el Diario Oficial de Galicia que algún día lo licitará, sin presupuesto definido ni fechas para la presentación de ofertas. 

En todo caso, bien sabía él que no iba a pasar nada: el pescado estaba vendido por incomparecencia del adversario. Por eso pudo decir en campaña electoral sin sonrojarse siquiera, en una entrevista a El País, que "ya sabía que el core capital de NCG estaba trufado de preferentes... Ahora los ciudadanos lo saben y yo puedo decirlo sin incumplir el secreto bancario". ¡Manda güevos!, como diría su amigo Trillo.

Y además contaba con la suerte y la abstención a su favor: "cuando el PSOE gobernaba, el culpable era el PSOE; ahora, los culpables son los políticos". Por eso y volviendo a responder a mis amigos de los comentarios en el anterior post, Feijóo sabía que no necesitaba ganar. Los demás perderían solos.

Pero ahora también debería saber, como magníficamente le ha dicho Beiras, que si se cree "que vamos a ser más mansos que las vacas está muy equivocado". Y la rebelión le va a llegar desde "las cosas de comer": desde la humildad de las retaguardias ninguneadas y desde los contenidos (dependencia, educación, salud, desahucios...) que a la gente le importan y le impactan. En suma, de los lugares donde reside la verdadera política.

lunes, 22 de octubre de 2012

No ganó Feijóo




Fue la oposición quién perdió una clara oportunidad para el cambio político. Con todas las condiciones a favor.
No ganó Feijóo porque a pesar de contar con la mayoría absoluta en número de escaños, apenas 3 de cada 10 gallegos confía en él. Somos mayoría los que creemos que su política no es honesta. Contrariamente a lo que de él se decía, Feijóo no es un buen gestor. Es un publicista, un magnífico vendedor de humo, un experto en retorcer los datos y el argumento para afirmar, sin pestañear siquiera, que lo que ayer era un escándalo hoy es “lo mejor para Galicia”.
Con él no ha habido ni proyecto ni ilusión. Su ambición para con nuestro país comienza y termina en su propio personaje político.
Ha perdido la oposición porque, más allá de la crítica y la denuncia no ha sabido ofrecer una alternativa solvente, un proyecto político global y sólido en su conjunto. La oposición, salvo excepciones puntuales, ha utilizado un lenguaje antiguo, alejado de los ciudadanos, anclado en obsoletos mítines que sólo alimentan a los ya convencidos, a los incondicionales.
Hoy en día para hacerse escuchar lo de menos son las palabras y los discursos –ya nadie se cree nada-. Es necesario conectar con la ciudadanía desde el ejemplo, la honestidad y el compromiso con la gente, dejando en un segundo plano las siglas y los lugares comunes. Vivimos tiempos en que las personas sólo atienden a las personas. Ésta es la voz y el sentir de la calle. La izquierda debe cambiar de paradigmas, de herramientas y de lenguaje. Mientras no lo haga, la derecha en cualquiera de sus versiones seguirá gobernando el triste solar del país en el que hoy vivimos. A algunos no les hace falta ilusionar, les llega con conservar el poder. No ganó Feijóo. Perdió la oposición.


http://www.laregion.es/opinion/15873/26539/

miércoles, 17 de octubre de 2012

España


Después del debate suscitado por el artículo de Cesar Molinas, "Una teoría sobre la clase política española" con el que estoy bastante de acuerdo en las propuestas y menos en el diagnostico histórico, después de las encuestas del CIS situando a los políticos como el tercer problema de España y después de la opinión publicada de una corresponsal alemana en nuestro país, Stefanie Claudia Müller que ha circulado mucho por la Red: "no es una falta de voluntad de trabajo, como se piensa en algunos países del Norte lo que hace que España sufra la peor crisis económica de su Historia: es un sistema político ineficiente y corrupto. Las condiciones para un rescate deben concentrarse en resolver ese problema, de lo contrario éste será inútil"...
¿Cómo pueden seguir los partidos políticos haciendo lo mismo, sin esbozar siquiera el más mínimo cambio? ¿Y la sociedad inmóvil también, más allá de testimoniales manifestaciones a las que también yo acudo, como esperando el milagro de una reacción distinta, una protesta nueva.. aunque no sé muy bien de que tipo?

Con estos y otros análisis similares encima de la mesa, se me hace más cuesta arriba de lo esperado la campaña electoral que estamos sufriendo. ¡No han entendido, no entienden nada! Ayer estuve unos minutos escuchando a Alfonso Guerra soltando gracias poco graciosas y lugares comunes ante un público convencido de antemano. Sin aportar siquiera una idea nueva, una propuesta mínimamente útil. ¿Para qué sirve eso? Es antiguo, trasnochado y un insulto a la inteligencia. Aguanté a duras penas sólo 10 minutos, para marcharme cabreado y triste. 

Venía además de un Encuentro abierto que organizó el Concello de Ourense con dos expertos en Economía de la Salud (un concepto mucho más amplio que el de sanidad) en el que debatimos cómo afrontar la crisis minimizando su impacto en este ámbito y conservando al máximo el estado del bienestar por el que tanto hemos trabajado algunos. Sobre como responder a los recortes lineales con una reflexión colectiva (eso es lo que entiendo por política) para que nuestros servicios públicos consigan la máxima eficiencia sin perder la equidad. ¿No deberían estar estos encuentros en la agenda política en vez de reincidir en los impresentables y obsoletos mitines? 

Para hablar, por ejemplo, de disminuir el gasto en lo superfluo o cuestionable y aumentarlo en aquellas actuaciones que se han demostrado coste-efectivas: en la educación de los niños en sus primeros años de edad, en la protección de determinados colectivos especialmente vulnerables ante la crisis... Para trazar verdaderas líneas rojas asumidas de verdad por todos. ¿Podemos seguir rasgándonos las vestiduras indefinidamente ante los recortes, sin entrar a fondo y con honestidad en lo que es claramente inútil? ¿No debería la política transferir gran parte de sus decisiones al conocimiento técnico en vez de arrojarlas una y  otra vez al cuello del adversario electoral sin más análisis previos que la conveniencia partidista? Pues no, debemos seguir la costumbre, aunque nos estemos hundiendo, y seguir con el "y tu más", garrotazo trás garrotazo.




Pero volviendo a Cesar Molinas, quiero añadir una reflexión que Fernando Vallespín le plantea en una replica periodística sobre esa maldita "clase política" que parece nos ha sido impuesta, como si nosotros no la hubiéramos votado, halagado, descansado en ella y facilitado por propia comodidad de sociedad civil aburguesada, la labor depredadora que ahora se les imputa.

Y, para abundar más en el tema, también añadiré los apuntes que un sabio de verdad como Santiago Grisolía propone: 

a) la reducción en el número de políticos debe ser selectiva (añado yo: como los ajustes del gasto, ya esta bien de simplificaciones, no todos son iguales, ese es el viejo discurso de los apolíticos de derechas de los tiempos de Franco, un discurso simplista que sólo conviene a los vagos de espíritu o pensamiento y a los reaccionarios). Eliminemos primero a los políticos profesionales, a los que empezaron de jóvenes en la política sin experiencia laboral o profesional alguna.
b) conservemos a través de listas abiertas a los que den ejemplo personal, a los que propongan y practiquen lo siguiente: trabajar más, ser más transparente y ser más ético.
c) buscando políticos que no quieran llegar al poder, que más bien busquen mejorar al país, que buena falta le hace.

Y en esa línea, escribe alguien que nos hace sonreir todos los días y al tiempo es capaz de ser así de sincero y contundente. Forges dice:

"Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo. Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general. Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel. Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre.

Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente. Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros.

Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.

- Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

- Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

- Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

Es mediocre un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada -cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

Un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad, y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.  
 


Es mejor no esconder la cabeza como el avestruz buscando culpables desesperadamente y trabajar todos por mejorar no sólo individual sino colectivamente. Esperemos que esa nueva formulación de acción colectiva llegue antes del desastre irreversible. No sobra tiempo. El reloj corre más rápido que nunca.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Más fotos de Bhutan: naturaleza

En las cunetas de los caminos y carreteras, sin que nadie se moleste a cortarla ni a fumarla, toda "la maría" que imaginarte puedas. 



Y en los bosques, huidiza y curiosa, esta preciosa criatura en peligro de extinción: el panda rojo.




En fin, naturaleza exuberante por doquier.




lunes, 24 de septiembre de 2012

Paco


Francisco Rodríguez, el alcalde de Ourense, es un hombre honesto y compasivo. Tengo suficientes datos para afirmarlo, con independencia del resultado final del abrupto proceso judicial en el que está inmerso desde hace apenas 4 días. Un proceso que, en todo caso, sólo juzga de forma aislada circunstancias concretas en las que de forma colateral se ha visto implicado. En ellas puede haber o no errores de Paco, malentendidos o consecuencias inesperadas de su forma cercana y confiada de relacionarse con los demás.

Pero, Paco, repito, es honesto y compasivo cada día. Todos los días. Por eso estoy convencido de que las acusaciones de prevaricación y cohecho son falsas de toda falsedad. Estas no son palabras que conjugan con el nombre de Paco.

Para él las personas existen, tienen cara, nombre y apellidos. No son votos: son alegría, tristeza, vecindad, hijos, padres, ideas, ilusiones, dificultades, problemas... Historias de gente corriente con las que siempre se siente implicado. Y por las que tantas  veces se conmueve. Paco es de los que escuchan sin importarle el tiempo. Y de los que siempre piensan en cómo ayudar al prójimo. No es de los que te cuelan un discurso, una promesa... y luego se van.  Por eso la gente en Ourense le quiere y le respeta. Por su cercanía desinteresada y su humanidad.  

No es, por tanto, un político al uso. Quizás, por eso mismo, alguien ha intentado quitarlo de en medio por caminos diferentes a los habituales: los de la limpia confrontación democrática. Nada de lo ocurrido parece proporcionado. O simplemente normal. Los 8 meses de intervención de su móvil, el operativo judicial en vísperas de la campaña electoral, su rocambolesca detención, el prolongado confinamiento al límite de la legalidad para erosionar al máximo su imagen…


Es posible que todo se deba a la mala suerte o al fundamentalismo enfermizo de una juez de Lugo. O no. Pero estoy seguro que la intención de cobrar su pieza está en la mente de algunos. Y ahora lo tienen a tiro. Para confirmarlo sólo hay que escuchar las premonitorias declaraciones de Feijóo del viernes.

En todo caso, no nos engañemos, su permanencia o no en el cargo de alcalde no va a depender de su imputación, sino de la coyuntura electoral y los "equilibrios políticos" que rodean el caso. O sea en la vieja costumbre que algunos tienen de aprovechar el momento en el que el Pisuerga pasa por Valladolid. 

Pero, por encima de otras elucubraciones en esta tarde de domingo, yo creo en el buen sentido de Paco. Y en que sus próximos pasos no estarán guiados por el mero interés personal, sino por su sentido de la justicia. Y por lo que considere más conveniente para Ourense y para su partido. Estoy seguro de que será sincero y razonable. Como lo ha sido siempre.

Así que haga lo que haga, ocurra lo que ocurra, se haya equivocado o no en las circunstancias por las que le están juzgando, creo que las personas no se valoran sólo por hechos aislados, sino por el conjunto de sus actos. Por eso, desde ya, afirmo de nuevo que, para mí, Paco es absolutamente inocente de cualquier acusación de codicia o corrupción. 

Por supuesto que está afirmación es subjetiva, claro está. Pero, con los años, he conocido muchas personas, he escrutado muchas miradas, he escuchado muchas historias… y estoy seguro de no equivocarme en esta ocasión.

Paco, el alcalde de Ourense, es un hombre honesto y compasivo. Necesario por tanto en estos tiempos difíciles. Sirva esta declaración subjetiva y personal de apoyo para expresar el deseo de que su propuesta política y, sobre todo, su persona se recuperen lo antes posible de este lamentable, imprevisible y extraño accidente de su vida. Ni Ourense ni Paco se merecían esto. 


martes, 18 de septiembre de 2012

Santiago Carrillo: "Como tú",

Murió Santiago Carrillo, parte ya de la historia de España. Generoso, valiente, inteligente, razonable y honesto. Una vida apasionante y apasionada. Un político, de los que apenas quedan, capaz de renunciar, de pactar, de lo que fuera necesario para vivir en paz, progreso y justicia social. Todo un referente para los que transitamos por la Transición y en algun momento creimos en un mundo nuevo y mejor. También para los que pasamos de la utopía a la decepción y aprendimos mucho en ese viaje de la condición humana. De sus alturas y de sus simas. Carrillo no fue nunca un demagogo ni un politico minúsculo como los que ahora pueblan los periódicos y las televisiones, diciendo babosadas huecas. Él siempre intentó analizar el entorno coyuntural con el metodo marxista que aprendió desde joven y tan útil sigue siendo para leer la política desde el afán de progreso. Desde una izquierda moderna, que él tan bien representó hasta el último día de su larga y fecunda vida. ¡Qué descanse en la paz por la que tanto luchó!

Un pequeño homenaje personal en forma de vieja pegatina que un amigo que comparte conmigo la admiración por Carrillo, me ha enviado. Firmada por él mismo, en la campaña electoral de 1977 (las primeras elecciones democráticas en España despues de la dictadura). Campaña que en Galicia compartió con Santiago Álvarez, otro comunista histórico y sabio.


No debe ser casualidad que tal día como hoy, hace 44 años, dejara este mundo otro protagonista de los años de plomo, el poeta León Felipe. También aventurero y republicano hasta su muerte. De él es el poema que reproduzco en parte y que ahora me recuerda la esencia de Santiago Carrillo y su peripecia vital: 

"Como tú"
Así es mi vida,
piedra,
como tú. 

piedra ligera;
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú.




Buenas noches, Don Santiago.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Bhutan, un país emboscado


Escondido en un rincón de los Himalayas, encajado entre dos grandes colosos: India y China. Algo más pequeño que Suiza. 
Tan inaccesible como para no haber sido conquistado nunca por potencias extranjeras, hoy Bhutan pretende abrirse al mundo y mejorar las duras condiciones de vida de sus habitantes sin perder sus señas de identidad, su modo de entender el mundo, sus tradiciones y sus convicciones. Por eso evita el turismo masivo que pueda poner en peligro el orden natural que le caracteriza.
Bhutan quiere seguir siendo distinto y personal en el universo global al que ya pertenece desde su aceptación en la ONU, allá por los años setenta. Tanto es así que su Rey –para sus súbditos, compasivo y sencillo- acuñó, para medir el bienestar de su joven estado, el término “felicidad nacional bruta”, en contraposición al desalmado PIB que retuerce los cerebros globales del resto del planeta.


Druk Yul (la Tierra del Dragón; así ha sido llamado Bhutan durante siglos) es un país emboscado entre nieblas eternas y barrancos imposibles, por los que descienden desde las cumbres de los Himalayas ríos poderosísimos. Un inmenso bosque virgen de musgos milenarios, en el que cuando menos lo esperas, entre la solemnidad de una naturaleza abrumadora, aparecen enganchados en la bruma viejos monasterios construidos en inverosímiles parajes. O pequeñas casas de armónicos colores con pinturas en las paredes exteriores: animales salvajes, monstruos mitológicos, falos enormes que llaman a la fecundidad…
El 65% de los 600.000 bhutaneses se dedica a la agricultura y a la ganadería de subsistencia. El 35% restante o es funcionario o monje o trabaja en la escasas industrias del país, básicamente relacionadas con la energía hidroeléctrica. La potencia de sus ríos es la fuente de las divisas necesarias para las importaciones más imprescindibles y para desarrollar el embrión de estado del bienestar que la monarquía y el gobierno pretenden para su pueblo. 
Objetivo que depende sobre todo de las comunicaciones. De la construcción de carreteras que salven con paciencia, sin prisa, los descomunales desniveles de su endemoniada orografía para vencer el aislamiento secular de sus desperdigadas poblaciones sin destruir el extraordinario medio natural y la gran biodiversidad que lo caracteriza. La búsqueda del “camino intermedio" budista, donde todas las criaturas vivas puedan encontrar la armonía, no permite otro tipo de opciones. 


Porque Buda es el sustento de Bhutan. Y Bhutan, el ultimo Shangri La, el mítico paraíso budista. Esa filosofía y esa religión lo inundan todo, desde la Constitución recientemente aprobada hasta los omnipresentes rodillos y banderas de oración o las letanías que cualquier guía estatal pronuncia en cada estupa o pagoda antes de iniciar la pertinente información al viajero. Y esa es la razón por la que los peces viven seguros en los torrentes y todavía quedan en los bosques pandas rojos, leopardos de las nieves y tigres sin que nadie los cace o los pesque.
Así quiso que fuera este país el segundo Buda, el Guru Rinpoche, que a lomos de un tigre alado llegó en la octavo centuria desde el Tibet a meditar en sus montañas. Sus enseñanzas y las de sus seguidores siguen siendo la base del conocimiento que reside en los libros que los jóvenes monjes recitan y cantan ritualmente una y otra vez, al ritmo de  trompetas y tambores budistas en los coloridos monasterios escuela en los que crecen, viven y mueren.
Bhutan es muy distinto a los estados que le rodean en el Sur de Asia. Es tan tranquilo y pacífico que puede parecer aburrido. El stress urbano, el agobio de la explosión de vida que desborda las urbes de su vecina India, no existe en su capital, Thimpu. Allí, una de las pocas ciudades de tamaño medio del país, los coches todavía son una anécdota. La gente pasea con tranquilidad por calles sin apenas semáforos ni vociferantes bocinas, vestidos en su mayoría con el traje nacional, una especie de kimono de color claro que en los hombres llega hasta la rodilla –gho- y en las mujeres hasta los tobillos –kira-.
La arquitectura es elegante y característica. Tanto la reciente, con edificios que nunca superan las tres alturas, como la antigua: los majestuosos Zhongs, fortalezas encaladas que protegen en su interior templos, conventos y oficinas donde desarrollan su labor monjes, funcionarios, jueces... Estructuras únicas en el mundo, reconstruidas una y mil veces después de los sucesivos incendios que periódicamente queman las maderas nobles con las que los edificios interiores se construyen.
A Bhutan la televisión no llegó hasta el año 2000 y a día de hoy sólo cuenta con un pequeño aeropuerto internacional de una única pista. Pero la amabilidad y la cortesía de los bhutaneses suplen la ausencia de infraestructuras. Esa es la argamasa con la que quieren construir un turismo sostenible, alejado de la masividad y los tópicos de la oferta en los países del entorno. El crecimiento en Bhutan no se entiende como la acumulación de bienes, sino como el vehículo para aumentar el bienestar de las gentes. Al menos por ahora.


El escarpado terreno sólo permite el cultivo de unas pocas hortalizas y tubérculos que junto al queso elaborado con la leche de los yak que abundan en las provincias del norte, constituyen la base de la monótona dieta del país. Todavía la tasa de alfabetización no llega al 50%, pero todos los niños tienen derecho a una educación bilingüe que siempre incluye el inglés. Y todos los ciudadanos a una sanidad cubierta en su integridad por el estado, ya sea en los pequeños hospitales del país o, si resulta necesario, en hospitales hindúes con todos los gastos pagados. Con ello esperan que la actual expectativa de vida, en torno a los 63 años, aumente mucho en las próximas décadas. Para conseguirlo, el actual gobierno de Bhutan ejemplifica para los pequeños países en desarrollo, una buena y juiciosa utilización de las ayudas de los organismos internacionales: ONU, UNESCO… Con gran presencia y actividad en el país.
Y para el visitante quedan la serenidad y el misterio de sus tierras inexploradas, de sus 7000 todavía no conquistados y apenas visibles por escasos instantes entre las nieblas eternas, de las terroríficas máscaras de los bailes rituales que saludan a las lunas nuevas, los amuletos que defienden de la multitud de demonios que pueblan el mundo -algunos enterrados bajo la estupas desde tiempos inmemoriales-… Y sobre todo el inolvidable ascenso al Monasterio Taktshang (el Nido del Tigre), colgado de una roca a 3.500 de altura. Allí el cielo y la tierra se confunden y el sonido de la letanía de los monjes hace que el tiempo se pare y el sueño de la vida eterna parezca más cercano que en ningún otro lugar del mundo. Bhutan: joven, distinto, virgen, enigmático y bello.



Los jóvenes monjes de Bhutan


La convivencia desde niños y el duro aprendizaje de los instrumentos ceremoniales, las trompetas, los tambores... El colorido de sus vistosos hábitos y la sempiterna compañia de las banderas de oración, ondeando al viento.



Esperando el momento para apoyar en el banquito de madera el libro de oraciones y sentarse en el suelo a entonar con los compañeros los salmos que los discípulos de Buda les han dado para, a través de la meditación que la repetición facilita, alcanzar algún día el nirvana.



La alegria infantil en la laboriosidad de la vida cotidiana del monasterio. Y ese gusto por los detalles y las formas, tan asiático. 

La pintura y la arquitectura en la vida cotidiana


La fecundidad pintada en las paredes de las casas más humildes, sorprende al viajero y le regala una sonrisa. Al templo de Chime, en el Bhutan central, peregrinan las parejas que buscan descendencia. Allí son bendecidas por un joven monje que golpea con un pene de madera la frente de la esposa. Un pene milenario que hace siglos perteneció al "Loco divino", un santón muy popular entre la gente por sus andanzas transgresoras y su espíritu alegre.


El majestuoso Zhong de Punaka. Fortaleza tradicional característica de Bhutan, que reune en su interior las estancias donde viven los monjes, las estupas donde meditan y la estructura administrativa y judicial de la provincia. Conviviendo en armonía y paz el poder terreno y el divino. Siempre en las orillas de los ríos, para contemplar desde las ventanas el vertiginoso paso de la corriente.


El trabajo en los campos de arroz, en los escasos lugares donde las montañas y los barrancos permiten construir casas y ganar el espacio imprescindible para cultivar el preciado alimento.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Pinceladas para compartir

1) Aunque parezcan el agua y el aceite, resulta que el octogenario Zygmunt Bauman está, estos días, en el Festival de música reggae y cultura alternativa  de Benicássim. Hablará en una carpa a unas 400 personas sobre "el mundo que nos espera".

En una entrevista que le hicieron el fin de semana, el autor de "Modernidad líquida" y de las magníficas reflexiones de "Esto no es un diario" (su último libro, escrito entre 2010 y 2011), dejó ya algunas frases que me gustaría compartir con vosotros:
a) "Cuando yo era joven anhelaba tener el acceso a la información que tengo ahora, pero ahora sé que su exceso es peor que la escasez".
b) "Vivimos una época en la que los viejos paradigmas han dejado de funcionar antes de que estuviese listo el mundo nuevo. Nos estamos distanciando del pasado a toda velocidad, pero sin ser capaces de definir el porvenir".
c) "La juventud corre el riesgo de hacerse redundante".
d) "No veo al 15M capaz de cambiar nada. Pero no les culpo por ello"
e) "Están buscando nuevas formas de cambiar las cosas pero aún no las han encontrado. En esa confusión tiene mucho que ver el fenómeno de las redes sociales. Si un chico pasa 3 horas diarias en Facebook tejiendo formas de comunicación alternativa, es natural que crea la ilusión de que ha construido un espacio de democracia diferente, cuando no hay una sola prueba de que ésta sea efectiva".
f) "El principal problema es que el poder no lo controlan los políticos y la política carece de poder para cambiar nada".
Por mi parte añadir sólo que cada vez tengo más claro que la solución y el problema están hoy más cerca que nunca.

2) Cambiando de registro. Música,civilización, urbanidad, Europa y… Sabadell. Espero que os guste la performance.

3) O este otro Minicorto, vencedor este año en Cannes en la categoría de "Duración Máxima de 3 Minutos y Mínimos Diálogos"

4) No me resisto a introducir en este post la referencia de un comentarista a la anterior entrada. En la que trae a colación un texto de Alexis de Tocqueville en "De la democracia en América", que no puede ir más al pelo para explicar lo que nos ha ocurrido como sociedad. Imposible nada más actual y sintético. Escrito hace casi 200 años.


"Cuando el afán por los goces materiales se desarrolla en uno de esos pueblos más rápidamente que la cultura y los hábitos de la libertad, llega un momento en que los hombres se encuentran como arrebatados y fuera de sí a la vista de esos nuevos bienes que están próximos a adquirir. Preocupados únicamente en hacer fortuna, no advierten el estrecho lazo que une la fortuna particular de cada uno de ellos con la prosperidad de todos. No es preciso arrancar a tales ciudadanos los derechos que poseen; ellos mismos los dejan escapar.
El ejercicio de sus deberes políticos les parece un enojoso contratiempo que les distrae de su actividad. Si se trata de elegir a sus representantes, de prestar ayuda a la autoridad, de tratar en común la cosa pública, les falta tiempo; no pueden malgastar ese tiempo precioso en trabajos inútiles, en ocupaciones aptas para gentes ociosas, pero impropias de hombres graves y ocupados con los intereses serios de la vida.
Esas gentes creen seguir la doctrina del interés, pero no se forman de ella sino una idea burda, y, para velar mejor por lo que ellos llaman sus asuntos, descuidan el principal, que es el seguir siendo dueños de sí mismos.
Al no querer pensar en la cosa pública los trabajadores, y al no existir ya la clase que podría encargarse de esta tarea para llenar sus ocios, se produce como un vacío en el gobierno. 
Si, en ese momento crítico, un hombre ambicioso y astuto se adueña del poder, encuentra libre el camino para todas las usurpaciones. Si procura, durante algún tiempo, que prosperen los intereses materiales, fácilmente se le disculpará lo demás. Sobre todo si garantiza el orden." 

5) Y al hilo de lo comentado en el post del PSOE, un magnífico artículo sobre "La enfermedad institucional de España" de Víctor Lafuente Giné, profesor del "Instituto para la Calidad de Gobierno" de la Universidad de Gotemburgo. 

En él deja claro que "la politización del sector público es uno de los factores que más claramente puede socavar la legitimidad de un sistema democrático". Por eso es necesario, como proponíamos al hipotético nuevo PSOE, trazar una línea roja de separación entre la política y la Administración con una gestión pública profesional e independiente.

Se trata de un artículo denso, pero con conclusiones certeras: "El problema radica, no tanto en los políticos sino en el marco legislativo de la función pública" . Que hace posible también lo que llama "politización desde abajo". O sea no hay forma más fácil en España de entrar en política que ser funcionario. 

Una metástasis institucional con dos recorridos: de arriba abajo y de abajo arriba. Razones por las que finaliza afirmando: "en España no es política lo que sobra sino corporativismo". Brilante a mi juicio.

6) Y para acabar, más polémica: "No a la obsolescencia programada". En mi opinión, ni de las cosas ni de las personas. Un grave error de la postmodernidad. 

Como dice Tomás Arrieta, profesor asociado de la Complutense madrileña y autor de dicho artículo en las paginas sepia de El País: "No se debe limitar por razón de edad, lo que una persona con ganas es capaz de aportar". Deberíamos por tanto, sustituir el concepto de jubilación obligatoria por el derecho a la jubilación.

Y a mí me gustaría añadir la flagrante contradicción de las actuales políticas españolas y europeas, tendentes a aumentar la edad de jubilición en el sector privado y convertirla en obligatoria e improrrogable en el sector público. Sé que algunos no estaréis de acuerdo. Leed el artículo en todo caso y después nos contais.

7) ¿Desaparecerá este calor insoportable algún día?  

lunes, 13 de agosto de 2012

Las cosas de un mal verano

Mal verano en el que quién pudiera llorar como cantaba Chavela, con su austera dignidad. Y con los brazos abiertos de par en par. "Nadie, desde Jesucristo, los abrió tanto", dijo de ella Pedro Almodóvar.


1) La cuota de 700 euros como alternativa a la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes es una burla. Los médicos, con tarjeta o sin ella -tal cual dice en un artículo al hilo del problema, Julio Zarco- "Debemos atender" a los enfermos. Llamemos, por tanto, a la insumisión. Ya somos muchos los que nos hemos declarado objetores o insumisos ante este atropello de la razón y la conciencia.
Por cierto, no tienen desperdicio las declaraciones del Presidente de Extremadura, José Antonio Monago: "no es una cuestión de humanidad o no, es una cuestión de presupuestos. Si un médico quiere objetar es muy fácil, lo comunica a la Dirección y se le deduce de la nómina y habrá hecho una contribución social que demostrará su interés." ¿No eran éstos del PP los que iban a meter la tijera en todo menos en Sanidad, Educación y pensiones? ¿A que presupuestos se refiere el "listo" de Monago? ¿Al suyo o al de todos? ¿Le votaron los ciudadanos a él y a Rajoy por un programa de gobierno que incluía grandes recortes sanitarios y el final de la Sanidad universal como derecho de ciudadanía? Sin comentarios. Aunque la  "amable" declaración merecería una respuesta de la Organización Médica Colegial o al menos de los Colegios Médicos extremeños.

2) Miguel Santalices, ínclíto y veterano parlamentario autonómico del PP, dice que Feijóo es un gentleman de la política. ¿Cómo un caballero de la política puede propiciar un pucherazo? Pobre Alberto Manostijeras, ¡qué poco le comprendemos!
¿Qué hubiera dicho Santalices si estuviera en la oposición y le plantearan algo parecido? ¡Cuanta jeta tiene: qué fácil encuentra la viruta en el ojo ajeno y que poco mira la viga en el propio! Estas frases, y tantas otras más con las que nos han bombardeado desde hace años este tipo de funambulistas profesionales de la política más minúscula, son tal insulto a la inteligencia que sus autores deben desaparecer cuanto antes de la vida pública. Su permanencia degrada la democracia.
Y todavía se permite el lujo, tal como está el patio y la realidad de cada día en la sanidad pública de Galicia, de volver a presentar en el hemiciclo gallego, una propuesta para fijar el máximo legal de espera para intervenciones quirúrgicas en 60 días y en 45 para consultas y pruebas diagnósticas. Y resucita, incluso, la "milonga" de elegir médico de cabecera, cambiar de hospital o tener una segunda opinión médica. Pero, claro, sin incrementar la dotación de personal. A través de los servicios complementarios: o sea, los centros privados o concertados. Con ello, si a usted no le citan en esos tiempos máximos, vaya a la privada, opérese, pague y luego el SERGAS puede que le devuelva el dinero. Otra burla más. Al menos deje de reirse de la gente, señor Santalices.

3) Galicia se nos cae y se nos muere. No puede ser de otra manera con un gobierno que no hace otra cosa que propaganda por las esquinas, manipula el número de escaños para alterar los próximos resultados electorales, sólo sabe contar las habas sin perspectiva alguna y paga malamente las nóminas de los empleados públicos... ¿Cúal es el proyecto, dónde está la esperanza, dónde están las medidas para incentivar a los emprendedores, para vender más fuera, para aprovechar mejor nuestras materias primas, para reindustrializar la Comunidad...?
En vez de reducir con valentía y responsabilidad la Administración ineficiente (eliminar las Diputaciones, agrupar Ayuntamientos...) sólo se preocupa de petrificar su control de la Obra Social de NovaGalicia Banco y mantener a sangre y fuego la presencia hegemónica del PP en cuanta institución, pública o no, pueda seguir controlando. A Feijóo no le interesa Galicia, sólo el poder. Por eso cede ante sus alcaldes y sus caciques, mientras reduce profesores y mantiene el nivel más bajo del Estado de cobertura a la Dependencia. Fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Un Presidente valiente, sin duda. Así nos va.
Por cierto, y a propósito de la reforma electoral: ¿qué tal reducir diputados en igual número -hasta 61-, pero con un mínimo de 8 por provincia en vez de 10, lo que mantendría mejor la representación y no violentaría las posibilidades electorales del resto de fuerzas políticas? Seguro que esta idea, con el mismo ahorro que la suya, no le gusta al señor Feijóo. Y seguro que tiene alguna disculpa de mal pagador para rechazarla.
Ya son muchas las razones para negarle el voto y dárselo a cualquier otro. Al que más posibilidades tenga de devolver a Alberto Nuñez al rincón de la ambición insaciable, del que nunca debió salir.

4) ¿Y qué me dicen de la difunta TVE? Vuelven los hombres de Urdaci vestidos de negro, para convertir la mentira más o menos enmascarada de hoy en la desfachatez más desenvuelta de mañana mismo. Para inocular el pensamiento único al mayor número de cerebros posible.
Gracias a Ana Pastor, a Xavier Fortes, a Fran Llorente... y a Zapatero también. Por haber hecho posible el periodo más limpio y más libre que la televisión pública ha tenido nunca en España. Descanse en paz.

5) Me ha encantado la frase de Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo y de Luxemburgo: "todos sabemos lo que hay que hacer, pero no sabemos como ser reelegidos cuando lo hayamos hecho". Aplicable a cualquier político moderno. Y demoledora cuando los que, como Juncker, toman decisiones e nivel europeo pero no se presentan a elecciones a dicho nivel, sino en su propio país. ¿Podemos fiarnos entonces de sus verdaderos intereses? Ninguna tasa sin sufragio, dice la Constitución americana.


6) ¿Y qué es lo que hay que hacer desde el punto de vista económico? Desde mi punto de vista, "sólo" 4 cosas:

a) Llegar como país a un diagnóstico compartido de "lo que ha ocurrido", de "lo que hay" y de "lo que lo debe hacerse", prescindiendo de las lecturas partidarias, de acusaciones, herencias y culpabilidades.
b) Reducir nuestra deuda pública eliminando todo gasto que no redunde en el bienestar de los ciudadanos, en la educación de nuestros hijos, en el cuidado de los enfermos y los mayores, en la promoción del empleo, la innovación y la investigación. Hay mucho que ahorrar sin tocar eso. Todos lo sabemos, como dice Juncker. Los políticos también. Hay que empujarlos a hacerlo.
c) Aumentar las exportaciones y nuestra cuota de mercado exterior. Con trabajo e imaginación. Es la única salida contra el paro y la ruina. Y además el  único modo de cambiar nuestro obsoleto modelo productivo.
d) Conseguir que nuestra deuda se transforme, al menos en parte, en deuda de la UE. Con la contrapartida de más Europa y menos España, Alemania, Francia.... Siempre que el modelo de convivencia y protección social europeo se conserve. Siempre que la política de austeridad a ultranza no se desentienda de sus terribles efectos colaterales: el paro y la miseria. Esto es lo más díficil y para ello, tendremos además de estar unidos, converger con otros. Con el aval de credibilidad que nos darían firmes avances en los tres primeros aspectos.