sábado, 11 de diciembre de 2010

Tres películas en cartelera

“Biutiful” de Alejandro González Iñárritu. Una versión cinematográfica de la Pintura Negra de Goya. Situada en la Barcelona más sórdida que puedas imaginar. Ocultando a propósito la hermosa ciudad que sólo se vislumbra entre las rendijas de la durísima trama. Al revés que en la mediocre Vicky, Cristina... Iñárritu vuelve a golpearnos con infiernos insoldables que nunca parecen acabar. A cada golpe en la butaca le sucede otro aún más doloroso. Sin concesiones siquiera de humor -más o menos ácido- o ironía que den tregua al espectador. No estoy de acuerdo con Boyero en que sea impostada e inverosímil. Todo lo que se cuenta ocurre en los sotanos de la humanidad global -y escasamente humana- en la que vivimos. Iñárritu, sus nuevos guionistas y Bardem se han asomado y demuestran suficiente conocimiento de las condiciones de vida de los inmigrantes chinos y africanos en España y Europa. Así que la única diferencia de la película con la realidad es que, en esta última, no todo se presenta con tanta claridad ante nuestros ojos. Se esconde en las alcantarillas de los barrios periféricos y en la intimidad de los hogares rotos. Esa es la apuesta de Iñárritu: escarbar en los bajos fondos para hacer una tragedia clásica de los tiempos modernos. Con materiales universales: la culpa y la redención de los pecados.
A diferencia de “Babel” y “Amores perros”, aquí sólo hay una mirada: la de Uxbal (Javier Bardem). Sobre ella se desarrolla un recorrido por los intolerables territorios del desgarro y el desamparo. Bardem borda (puede que sea la mejor interpretación que le he visto) un personaje complejo que por un lado es parte del círculo de explotación y responsable, en parte, de las desdichas que le van rodeando. Y por el otro, el referente ético de un mundo que se desploma a su alrededor. Con la metáfora de la muerte como hilo conductor.
Con varios personajes de múltiples registros, en absoluto maniqueos, que alcanzan su máxima expresión en la bipolar mujer de Bardem (todo un descubrimiento, Maricel Álvarez) cuando dice en la desnudez de su adulterio: “quiero ser buena madre, pero también... gozar…”.
En suma, una expedición a los infiernos que pisamos sin darnos cuenta cada día, a la que sólo el cine de grandes y honestos directores (Haneke, Hillcoat, Iñárritu..) puede conducirnos con respeto y honestidad. Golpe a golpe, verso a verso… como el poeta escribió. Dura, pero magnífica película que Boyero no ha sabido ver. Nadie es perfecto. Un 9.
“Entrelobos” de Gerardo Olivares. A mayor gloria de Felix Rodríguez de la Fuente. No es cine. Es un buen documental sobre la fauna ibérica. Excelente el trabajo de Joaquín Gutiérrez Acha con los animales. Y magníficas las imágenes de Sierra Morena. Buena la producción. Pero esta nueva recreación del “buen salvaje” en la persona de Marcos Pantoja, el niño abandonado por su padre allá por los años cincuenta -ahora casualmente vive en Ourense-, no tiene nada más. Poco que ver con la aproximación al individuo en soledad de “El enigma de Kaspar Hauser” o a la marginalidad y la pedagogía de “El pequeño salvaje”. Ni tampoco con el cine de aventura de "Tarzán".
Entrelobos no va más allá de un producto familiar de sobremesa. Con algún mensaje rousseauniano -de agradecer en estos tiempos convulsos- y buenas interpretaciones del niño Manuel Camacho, un chaval de la zona, y del veterano Sancho Gracia. Pero con demasiadas concesiones a la galería para levantar un guión plano: cámara lenta e intensificación de la música en los momentos cumbre... Maniqueísmo convencional con malos, malos (pobre Carlos Bardem, siempre le tocan este tipo de papeles) y buenos, buenos. Arrítmica en el desarrollo: del intimismo en algunos pasajes con el niño pequeño a la explosión de testosterona del joven Juanjo Ballesta. Película innecesaria y fácilmente sustituible por un viaje con amigos a la serranía de Cordoba (con o sin bici de montaña). Como documental naturalista, notable. Como cine, un 4.

"18 comidas" de Javier Coira. La sorpresa del año. Magnífico cine gallego. Una película coral sobre el ritmo de los días. Al menos diez historias entrelazadas y acompasadas al devenir cotidiano que marcan el desayuno, la comida y la cena. 25 hombres y mujeres que nos hablan con naturalidad de sus vidas, del amor y el desamor, la duda, de su paso por el mundo buscando un lugar para ser felices... Intérpretes tan cercanos que aproximan la ficción a su objetivo: convertirse en real al menos mientras se despliega. Sin artificios, con la espontaneidad de un rodaje en que los actores pudieron improvisar y desarrollar con libertad controlada sus propios personajes. Un dulce sabor de boca durante los 107 minutos que la película dura y en el recuerdo de los días siguientes. Con momentos muy divertidos, de buena retranca gallega. Y con otros emotivos y profundos en los que el humor ácido no desaparece, incluso en escenas de alto riesgo llenas de honestidad narrativa. Prescindibles la introducción "en off" y los tres fotogramas finales. Pero con sobrada inteligencia para sacar petróleo de lo que parece poco para una película mayor y demuestra ser más que suficiente: la vida al descubierto con el ritmo cordial de los platos, las mesas y los días. Un 8.5.

10 comentarios:

  1. No suelo estar de acuerdo con los comentarios de Carlos Boyero pero en este caso estoy de acuerdo en que Biutiful es inverosimil, yo añado que es larga y excesiva.
    Entrelobos me gustó, estoy de acuerdo contigo en las interpretaciones,Sancho Gracia y el niño están genial. Es cine y es documental, las dos cosas.No tiene porque ser "El pequeño Salvaje" ni "Tarzan". No se trata de hacer copias de otras peliculas, se trata de hacer peliculas con personalidad propia y Entrelobos la tiene.

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  2. Entrelobos es una pelicula necesaria, muy necesaria. Ojalá se hiciesen muchas peliculas como Entrelobos

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  3. Entré a la sala de cine escéptica, pensando que Iñárritu sin su hasta ahora brazo derecho, Arriaga, no igualaría Babel o Amores Perros.

    Yo sólo sé que Biutiful te toca muy hondo y cuando todo va mal, todavía va a peor. Visualmente es impecable, heredera del mejor cine. La Barcelona que dibuja es estremecedora, parece la Buenos Aires de Happy Together. Ni siquiera decadente o con ínfulas de un oscuro tiempo pasado, Iñárritu consigue, sin pretensiones, la verosimilitud de la ciudad y sus tragedias.
    Es probablemente uno de los grandes dones de este cineasta, hacer ficción de las grandes tragedias contemporáneas y, mostrarlas honestamente, dejándolas en un segundo plano para que, sea el ( o los) personaje el verdadero protagonista. Porque aunque el cine de autor nos fascine, al público nos sigue gustando sobre todo la narración clásica con sus tres actos.

    Aprovecho para recomendaros dos joyas del cine de frontera, un pulido ejemplo del western contemporáneo con un guión prodigioso: Lejos de Tierra Quemada y Los Tres entierros de Melquíades Estrada. Son la opera prima y la segunda película de Guillermo Arriaga.

    PD: JABG, ¿dónde te has metido? Yo soy una fiel y humilde seguidora de tus comentarios...

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  4. Coincido contigo na crítica de Entrelobos e como a cousa non da para moito podias ter feito unha mención ao personaxe no que está basada o film pois eso si que ten "chicha antropolóxica" e ademáis xa leva vivindo dende vai uns anos moi perto do noso Ourense en Rante ( San Cibrao das Viñas ) acollido e integrado e disposto a rematar os seus días nese lugar.
    Unha aperta
    Luis A.

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  5. No sabía lo de Rante, pero habrá que tenerlo en cuenta si pasamos con la bici no sea que se le haya vuelto un lobishome...

    ¡Qué extraordinaria película la de "Los tres entierros de Melquiades Álvarez", capibara! Un elogio de la amistad, la honestidad y la redención. Temas que también son de Iñárritu. Son tan parecidos Arriaga y él: un Mejico profundo y desconocido, tan atractivo para nosotros, les une.
    Amigos/as Raquel y Reine: todas las opiniones y sensaciones caben en el cine. Por eso es tan importante. Esperamos veros más por aquí.

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  6. Perdón ¿llego tarde a la función?

    Gracias Capibara, saludos a ti y a los nuevos.

    Con “Los tres entierros…” tuve la desgracia de no verla en el cine. Coincido con vosotros: excelente; tiene un buen guión, con las características que más me gustan de Arriaga que es presentar el mismo hecho desde diferentes ángulos (espaciales, temporales, de personaje) y tejer la historia en forma de red; tiene una fotografía excelente con una banda sonora que la acompaña y un reparto e interpretación muy buenos ¿Qué más se puede pedir? Pues eso, verla en el cine y no en la televisión.
    Yo le encuentro ciertas reminiscencias con el libro “Meridiano de sangre” de Cormac McCarthy.
    De la trilogía Iñarritu-Arriaga para mí la mejor es “21 gramos”: excelente; “Amores perros” y “Babel” muy buenas.
    No conozco aún la de “Lejos de la tierra quemada”, pero ya tengo el dvd en mis manos.
    De las tres que comenta Chechu solo he visto “18 comidas”: suscribo el comentario de la pe a la pa. Añado una de cal: la interpretación es tan buena que resiste los abundantes primeros planos, y una de arena: también le sobra la publicidad estática (las marcas de los vinos y de una cerveza gallega son demasiado evidentes). Para mí es una película dirigida más al corazón que a la razón, con la excepción de la historia que protagonizan los dos hermanos y sus acompañantes, que es una pequeña tesis sobre relaciones humanas.
    Si mis cronófagos lo permiten iré a ver este fin de semana la de “Biutiful”.

    Acertijillo para Capibara: ¿cuál es la relación entre tu pseudónimo y la segunda crítica cinematográfica de Chechu?

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  7. Estimado JABG,

    No he visto la película, pero, despúes de googlear todas las combinaciones posibles (capibara+entrelobos, "capibara entrelobos", capibara and entrelobos) no encuentro respuesta alguna a la relación entre el mayor roedor del mundo, a la hembra más fuerte del mundo de los mamíferos y mejor nadadora y este documental....!!

    saludos
    cap.

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  8. Hola Capibara.

    El nexo de unión no es con la película, sino con la mención que hace Chechu de Félix Rodríguez.
    Probablemente solamente los que crecimos viendo sus documentales podríamos establecer la relación. Casi todo el mundo recuerda -seguramente por todas las veces que se han repetido- las escenas de los lobos, del águila o de la anaconda. Pero a mí se me quedó grabado a fuego el capítulo de los llanos de Venezuela. En él se exponía con un realismo brutal la matanza masiva de capibaras a mazazos. Comparado con las denuncias gráficas de las matanzas de focas y de delfines (sobre ésta última se ha estrenado recientemente “La cueva”) me da la impresión de que este documental ha quedado relegado al olvido. Quizás porque a la gente le resulte más fácil identificarse con la mirada casi humana de las crías de foca o con la cuasi-sonrisa de los delfines que con un roedor.
    He vuelto a ver el reportaje (no te aconsejo que lo hagas, sobre todo, si como parece, te despiertan simpatía estos animales). Aunque mis ojos son los mismos y los sentimientos que me provoca también son los de entonces, veo ahora nuevos aspectos: el sorprendente paralelismo entre la técnica de matanza por parte de los maceros venezolanos y las técnicas de exterminio colectivo de seres humanos.

    Afortunadamente películas como “Los tres entierros…” o “18 comidas” ejercen como contrapeso para éstas cosas.

    Saludos.

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  9. Cierto JABG. Tremendas las imagenes de los maceros venezolanos. Además he tenido la oportunidad de hablar del tema con gente de Venezuela que ha estado en Los Llanos y me cunta que siguen haciéndolo de vez en cuando. Por cierto, el aspecto de las capibaras (vimos alguna en Brasil) no puede ser más adorable, aunque sea un roedor.
    ¿Viste Biutiful, al fin?

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  10. No. Ya la han retirado de la cartelera. Lo intentaré en el Magnus Portus Artabrorum este fin de semana.

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