lunes, 26 de octubre de 2009

Opinión blog 3: Cine.

Esta opinión está dedicada al cine: a los estrenos y a las películas del Festival de Ourense.

1) “Si la cosa funciona” de Woody Allen. Las películas se parecen al vino. Algunas tienen una excelente entrada en boca, nos estimulan y sorprenden al primer contacto pero se diluyen con demasiada rapidez. A otras en cambio por su complejidad o sus matices les cuesta penetrar en nuestras papilas cinematográficas pero cuando lo hacen dejan su recuerdo gustativo como una huella de sentimientos o reflexiones que nos acompaña para siempre o al menos por un tiempo largo.
A la última entrega de Woody Allen le pasa lo que a las primeras. Su rápida puesta en escena, la facilidad para la frase imaginativa e irónica del protagonista, el corta y pega de todos los temas y obsesiones que Woody ha mostrado a lo largo de su carrera, su ritmo, la dosificación del humor negro que contiene resultan impactantes y divertidos. La figura de su alter ego, el judío misántropo Boris Yellnikoff, con reminiscencias de Groucho Marx, pretende dirigirnos un discurso moral “ma non troppo”, provocarnos e inundar la pantalla de vitriolo existencial que escapa de todo tipo de tópicos. Pero aparentando reivindicar lo políticamente incorrecto alcanza la máxima corrección en ese canto al Carpe Diem, lleno de modernos lugares comunes (homosexualidad, glamour en calzoncillos…). Bueno se deja ver pero no es más que un azucarillo que no dura nada en la boca. Por cierto Boyero se nos está poniendo blandito.

2) “The visitor” de Tom McCarthy. Todo lo contrario que la anterior. Profunda, vibrante, emocionante. Una figura, la del profesor de economía, que nos remite al más puro concepto de civilización. A la mirada limpia del que observa y siente sin prejuicios. A la cara más admirable del ser humano. Un vistazo a la bondad y a la solidaridad sin pretensiones moralistas. Una pertinente crítica a las políticas de inmigración en los EEUU, por desgracia cada vez más parecidas a las de los estados europeos. Con una historia de amor que crece sutilmente, llena de magníficas elipsis y algunos interpretes secundarios más que notables, como la madre del amigo sirio en su elegante sencillez, física y espiritual. Serena, honrada y civilizada. Se queda contigo unos días y se recuerda levantando el sombrero para saludarla.

3) “La caja de Pandora” de Yesim Ustaoglu. También muy interesante. Un lúcido e inhabitual acercamiento al Alzheimer, mucho más profundo y honesto que el de “El hijo de la novia” de Campanella y otros muchos que se han filmado. Sombría y aplastante por momentos, se recrea en la niebla de Estambul y la Turquia rural buscando introducir al espectador en el drama de personajes perdidos en la bruma. En una familia sin norte ni presente ni futuro. Sin amor ni capacidad para tenerlo. El ritmo es sin duda demasiado lento de una forma provocada, pero excesiva. Sobran algunas paradas para recrearse en los paisajes desolados y olvidados. Pero apuesta por la libertad y contra el convencionalismo. Situa al Alzheimer en el lugar que merece: un escenario que “borra la memoria pero no los sentimientos”, como Maragall ha afirmado en una reciente entrevista. Y al final, el derecho a decidir. Y la única lagrima de amor en el más excluido de la familia/ sociedad. Valiente y diferente.
Al hilo de esta película quiero que veáis este video corto y aleccionador por el que yo mismo también debo pedir perdón a "alguien".

4) “Flores tristes” de Teo Manuel Abad. Un indispensable recorrido por la Memoria Histórica de Galicia, un país donde no hubo guerra, sólo represión. Las últimas fosas comunes abiertas en Europa no fueron las de Bosnia sino las de Galicia. Cunetas con cadáveres que deben ser restituidos a sus familias. Testimonios de gentes que han sufrido el olvido de la “longa noite de pedra” y la cobardía de la transición democrática para con los perdedores y los represaliados de la dictadura. Desde A Fonsagrada a Ponteareas, Porriño... Historias que deben ser contadas y casos que claman justicia y el necesario reconocimiento. Asesinos, algunos todavía vivos, que nunca fueron acusados por sus crimenes. Para encarar el presente es indispensable la memoria. Ningún demócrata en Galicia puede perderse este documental que contiene nuestra desconocida y "ocultada" historia reciente.

5) Homenaje a Eloy Lozano: una decepción la escasísima presencia de público. Quién hizo posible un Festival que ya cumple quince años, merecía el reconocimiento masivo de la ciudad por la que trabajó contra viento y marea. Que además no lo comprendió y acabó mandándolo al exilio de Compostela. Una mesa redonda, absolutamente inadecuada, alguno de cuyos integrantes, por lo poco que puedo conocer de la trayectoria de Eloy, no era precisamente el más idóneo en este homenaje. Un formato que debe revisarse.

sábado, 24 de octubre de 2009

Don Juan


Esta semana se va Juan Monedero a su tierra andaluza. Se va de Ourense dejando un reguero de buenos amigos. Después de casi 30 años de trabajo en esta ciudad. Como médico en la Prisión, en los dispositivos asistenciales de atención a drogodependencias del Concello y en su penúltima etapa como Delegado de Sanidad en la provincia de Ourense. Tuve el privilegio de trabajar con él, codo con codo, en estos años en los que compartimos responsabilidades en la gestión sanitaria. Y puedo afirmar que fue capaz de liderar, con total generosidad, un grupo humano cohesionado, solidario en las decisiones y volcado en la labor de mejorar la salud de nuestros ciudadanos. Fue respetuoso con todos y puso siempre el interés de Ourense por encima de sí mismo y del partido en el que milita. No hubo ningún asomo de sectarismo en su labor y buscó con constancia el acuerdo y el consenso hasta la extenuación, como bien dijo en su última entrevista en La Voz. Una lástima: se nos va un demócrata, un experimentado servidor público y una extraordinaria persona.
Pero antes de que se vaya quisiera reconocer públicamente su indispensable papel en la consecución de la Unidad de Hemodinámica para el CHOU. Sin Juan Monedero no la hubiéramos conseguido. Sólo David Simón y yo mismo conocemos por completo, su capital y definitiva contribución a esa realidad que, desmintiendo algunas cicateras opiniones iniciales, es hoy un servicio de gran calidad y eficiencia que ayuda a preservar las vidas y los corazones de los ourensanos. Por eso, y por tantas otras cosas, esta ciudad y esta provincia te despiden con gratitud. Hasta siempre, amigo.

viernes, 23 de octubre de 2009

Locos por el cine


Hace unos años les hablé de un amigo raro que tengo. Seguro que no lo recuerdan. Un tipo cuya vida cabe en un maletín que contiene un cepillo de dientes, un pijama, una muda, una botella de ron y un “pen drive” (tan de moda últimamente en la vida política de este país). Tal como entonces les expliqué, mi amigo es lo más parecido a un moderno caballero andante sin domicilio fijo ni propiedad alguna. Su sueldo de analista, asesor, promotor de iniciativas culturales y ya no sé cuantas cosas más, lo gasta íntegramente en viajes y visitas periódicas a las casas de sus amigos.
A mi casa viene una vez al año, coincidiendo con el festival de cine de Ourense. Una semana siempre apasionante y ajetreada que paso con él de película en película. Del Auditorio a los multicines, pasando por el Principal, con paradas técnicas en los vinos para tomar aire y algo más. Acabando el día en el salón de casa a las tantas, desentrañando juntos las experiencias cinematográficas de la jornada con una copa de su ron para cada uno y los dos hielos que mi nevera aporta. Él nunca tiene prisa por acostarse y siempre intenta hacerme olvidar que yo, al día siguiente, madrugo.
A veces lo consigue. Como anoche, cuando después de recordar la maravilla de “The Visitor” que vimos el lunes y el reencuentro con la civilización que propone, me soltó de golpe la más sorprendente confidencia que nadie me ha hecho nunca. Fue al salir de un cine de Madrid donde acababa de ver “El extraño caso de Benjamín Button”, para mí una de las mejores películas de los últimos años en la que el protagonista nace ya viejo y su peripecia vital es la inversa a la del común de “los mortales”. Puede que saliera del inquietante mensaje de la imposible historia de amor que ese guión contiene o de las lecturas de Francisco Umbral en las que aquellos días andaba enfrascado, la cuestión es que desde entonces nota que le ha salido un muerto.
Sí, un muerto. A mi amigo le ha salido un muerto, como al que le sale un lunar, una verruga, una hernia… Dice que habita en su interior y le acompaña a todas partes. ¡A él tan celoso siempre de su intimidad! Nunca hasta el primaveral día en que lo descubrió había sido consciente de su presencia, aunque él –el muerto- le asegura que lleva a su lado toda la vida. El hecho es que ahora lo nota permanentemente, lo ve y lo siente. Comprueba una y otra vez que imita sus gestos, su manera de andar, comparte sus gustos, su cepillo de dientes… Y cuando duerme, sabe que él también duerme a su lado.
Pueden imaginarse mi cara al escuchar su relato. Intenté recabar más información, le pregunté si había ido al psiquiatra, si se lo había contado a alguien más… Pero en vez de responderme sacó una copa más del armario, me pidió tres hielos y dijo: “¡al muerto también le gusta el ron con un cubito, igual que a nosotros!”. Después me contó más cosas sobre la convivencia con su propio difunto. Me aseguró que estaba resultando más fácil de lo esperable, que tras unos días de perplejidad y desesperación, los dos habían conseguido una relación confortable y beneficiosa para ambos. Al parecer le ha tocado en suerte un muerto tolerante y razonable que a cambio de compañía, acepta cargar con algunos de sus errores y frustraciones. Ahora si a mi amigo le cae una mancha en el pantalón, llega tarde a una cita, le duele el estomago o cosas así…, la culpa es del muerto. Y el muerto lo asume con cordialidad, sin reproches ni discusiones. No le importa que no lo presente en sociedad ni que de vez en cuando lo ignore, sólo le pide que se cuide mucho porque sabe, dice mi amigo, “que si yo me muero nos morimos los dos”.
Total, que eran los dos de la mañana cuando me acosté. Hoy habrá que hacer una pequeña siesta para ir después a ver, los tres juntos, “La caja de Pandora” y “Everyone else”. ¡Disfruten también ustedes, en buena compañía, de lo que queda del festival de cine de Ourense!
A mi amigo Luis Ferrer que una tarde me prestó un muerto para salir de un apuro. ¡Larga vida para Luis!

lunes, 12 de octubre de 2009

Gracias a la vida


Murió Mercedes Sosa, “la negra”. La de la voz profunda, poderosa y vibrante. Acompañada de sus amigos pasó el primer día de su muerte en el Salón de los Pasos Perdidos, en el Congreso de la República Argentina. Allí, su corazón de Tucumán descansó agradecido por la vida que le tocó vivir. Después, cruzó el centro de la metrópoli, paseando las calles porteñas nuevamente, para reposar definitivamente en el cementerio de Chacarita. En una de esas ciudades dentro de la gran ciudad que Buenos Aires tiene para acoger a miríadas de inmóviles habitantes cuya única tarea es esperar cada semana la visita de sus seres queridos, aunque sólo sea para acabar aquella conversación que quedó pendiente –ya saben lo locuaces que pueden llegar a ser los argentinos-. Así de relativa es la muerte por estos pagos, en los que la vida raramente se muestra indiferente.
En Chacarita, el lunes durante el entierro, volvieron a escucharse canciones ya eternas como “Sólo le pido a Dios”, “Alfonsina y el mar”, “Volver a los 17” y tantas otras con las que “la negra” nos emocionó. Fueron sus “hermanos” de las barriadas populares quienes recuperaron su voz en ese último homenaje. Ese mismo día, en los boliches de San Telmo, los vocalistas espontáneos de la noche porteña evocaron en cada tarima a Mercedes Sosa. Y entre una Quilmes y la siguiente, seguro que algún muchacho de los suburbios, ya decidido a emigrar en busca de un futuro sin tantas penurias, derramó un chorro de lágrimas al escuchar en la “Serenata para la tierra de uno” aquello de “me duele si me quedo, pero me muero si me voy”.
Algunos en mi generación, también llamamos a la puerta del mundo descubriendo a “la negra” y a otras voces que llegaban de América: Violeta Parra, Quilapayún, Joan Baez, Dylan, Víctor Jara... Eran tiempos en los que los primeros amores y el compromiso social y político llegaban amarrados a esas músicas del otro lado del charco, intensas, llenas de esperanza, de valores, de sueños... Parte de lo que somos está en aquellas canciones. Por eso “algo” se revuelve dentro cuando las escuchas de nuevo. No es sólo la nostalgia, es la huella aún fresca del primer encuentro con algún sentimiento envuelto en los versos apasionados de aquellos cantores comprometidos. Un recuerdo en las vísceras –diría yo- que no se irá nunca, que está para siempre en el disco duro. Aunque ya no aspiremos a cambiar el mundo. Aunque ya nos baste con que no explote.
Hoy he vuelto a escuchar “Gracias a la vida que me ha dado tanto…” y he descubierto que la canción más conocida de la “negra” encierra las claves de la transición generacional que me tocó vivir. Aquella que sustituyó al dios del miedo y el pecado que castigó nuestra infancia, al que todo había que pedir y pagar, por la plenitud de una existencia que resultó ser generosa y gratuita. Una transición generacional, positiva y alegre, que fue el preludio y la esencia de la que este país colectivamente experimentó con éxito unos años después.
Para mi no hay duda de que esa vida agradecida que la canción propone, conduce de forma natural, por encima de las doctrinas, las ideologías y las religiones, a un compromiso real con los más desfavorecidos, con “los ojos que no pueden ser luceros”, con los que “aún no poseen la palabra”... El que vive sintiendo “lo tanto que le han dado”, no puede quejarse y no hacer nada. Por eso sólo le queda entregarse a “eso que llaman amor para vivir”.
Mercedes Sosa fue revolucionaria y nunca abandonó a Dios. Al fin y al cabo, Dios debe ser lo mismo que la vida. Supongo. Gracias de nuevo, negra.

viernes, 9 de octubre de 2009

Opinión del Blog 9/10/09

1. Gürtel y el “modus operandi” del PP. Poco que añadir a lo obvio. Que ya lo era hace tiempo. Salvo para los que siguen en la consigna de la confabulación (policía, fiscalía, El País, los socialistas...). Inagotable la "cocina" del PP, encomiable su capacidad de trabajo y su entusiasmo para inventar, reinventar, salir de "rositas" de lo dicho... Ahora tenemos nuevo argumentario: "unos chorizos en el entorno del partido” (Cristobal Montoro), “podemos aprovechar para un nuevo impulso en la regeneración” (González Pons). Pobre PP: siempre victima, nunca responsable. Nadie debe jamás reconocer errores, ni pedir disculpas. Por si acaso pocas manisfetaciones públicas, las imprescindibles enlatadas y sin preguntas de periodistas. Y si te estos te pillan de dasualidad, ya sabeis: si preguntan por Gürtel, responded con Zapatero, dimisión. ¿Dónde está el famoso código ético del PP que tanto utilizó en su oferta electoral? ¿Dónde las responsabilidades políticas antes y por encima de la judicial? ¿No era el partido de la honradez, el de la intolerancia cero a la corrupción?
La cuestión es que no es sólo la trama propiamente delictiva si no sobre todo el estilo de relación entre ellos y su entorno, el clasismo de "los amos del cortijo", de los que vienen no a servir sino a"servirse", de los que de alguna forma entienden que los demás ocupan sólo por accidente o error de la naturaleza el popder que sólo a ellos les corresponde. Por eso el manejo de la amistad nada más que como un medio para tener más poder, más influencia y más dinero. ¿Como explicar de otro modo la cercanía de los ya los chorizos oficiales (Correa, Bigotes, Crespo...) con los Aznar, Cascos, Botella, Camps, Costa, Bárcenas, Rajoy…? Casposo, clasista y franquista.
Se trata, en esencia, de un típico y tópico “modus operandi” que funciona en el partido en general y varias de las CCAA gestionadas por el PP. Son pocas los que no utilizan o han utilizado este “modus operandi”. No es suficiente con apartar a los imputados. Es necesario un análisis, una explicación. Si algunos fueron apartados del partido ya hace años por corruptos: ¿por qué no fueron denunciados por ello, por qué no se abrió y se hizo pública una investigación interna? En un partido político las responsabilidades no acaban cuando se produce un cambio en los dirigentes. Los que llegan deben asumir la herencia y gestionarla con transparencia y honradez. Queda mucha tela que cortar en Valencia, en Madrid, en Galicia... Al país y al PP conviene que se haga con limpieza y dignidad.
2. Prestige. La Audiencia de A Coruña incrimina a López Sors y muestra su indignación con la ausencia de responsabilidades de Cascos en la nefasta decisión de quitarse el problema de encima enviando al buque en su deriva, arrojando el fuel por el océano. La audiencia no entiende como no se valoraron los informes de expertos independientes en la valoración jurídica de los hechos. Podeís leer los artículos de La Voz sobre la decisión de la Audiencia, la razón para no implicar a Cascos, la evaluación de los peritos, las reacciones a la imputación de Sors y la consideración como suicida del alejamiento. Ya era hora. La pena es que los irresponsables se fueron "de rositas" mientras "la dignidad" de Galicia frente al engaño y el menosprecio, se levantaba y llenaba las calles y las playas.
3. Facultad de Medicina en A Coruña. Parece que es el máximo objetivo de la conselleira de Sanidade e incluso el objetivo fundamental de quién (Negreira) la propuso para el cargo. De ahí la reiteración en esta línea, ahora con la propuesta alternativa para la gestión de ciclos clínicos en los hospitales de A Coruña y Vigo. Lo de Vigo es por justificar lo de Coruña. Ver la última andanada de la conselleira en La Voz.
Quiero afirmar que los profesionales del CHOU están tan capacitados como los de esos dos hospitales para impartir docencia clínica. Los estudiantes que han hecho prácticas en el CHOU lo saben y han demostrado en todas las encuestas realizadas su aprobación con sobresaliente de su periodo de formación en el CHOU. El año pasado, la anterior consellería tomó una decisión equivocada: impedir la realización de prácticas en periodo lectivo de estudiantes en el CHOU y repartirlas en CHUAC, CHUVI y CHUS, seguro que con la intención de evitar la escalada en la demanda de facultad en A Coruña. Los responsables sanitarias provinciales en ese momento, avisamos del error, negativo para los estudiantes de nuestra provincia y localidades limitrofes con ella, para Ourense ciudad y para su hospital. Negativo para todos, también para la propia USC. No conseguimos, a pesar de intentarlo, que la decisión se reconsiderara.
Ahora se hace necesaria una reacción de los profesionales, la sociedad civil y los partidos políticos de Ourense –sobre todo el que ahora tiene la capacidad para ello- para reivindicar/exigir que en las prácticas de los estudiantes de medicina de la USC en periodo lectivo e incluso en la descentralización de los ciclos clínicos se incluya al CHOU entre los hospitales universitarios de Galicia en igualdad de condiciones que A Coruña y Vigo. Nada lo impide. Ourense, su hospital y su sociedad lo merecen.

viernes, 2 de octubre de 2009

Carta abierta a dos adolescentes


A Laura y Alba Rodríguez Espinosa, de 13 y 15 años. Hicisteis bien en no plantearos siquiera llevar en la recepción un vestidito de niñas florero con zapatos de tacón o “bailarinas” de diseño. Es bueno que vuestros padres no os exigieran cambiar de “look” para tan especial ocasión. Es importante que no os consideren parte del decorado, como hace Sarkozy con su mujer y su hijo. Como lo hacen quienes colocan a sus familias de comparsa en su particular espectáculo. Es mejor todavía que hasta ese momento nunca hubierais salido, por ser hijas de quien sois, en los periódicos y las revistas.
Imagino que lo estáis pasando mal, que lleváis unos días evitando entrar en Internet, ver la televisión o leer los periódicos. A pesar de ello, es seguro que topasteis con algún desagradable y obsceno montaje basado en vuestra foto con los Obama en el Metropolitan. Puede que hayáis llorado mucho y os sintáis las más desgraciadas de la tierra. Supongo también que vuestra familia, amigos y amigas os están ayudando: es el apoyo que siempre está cuando la vida duele.
Lo que os ha pasado no es nuevo. Otros, en otro tiempo, debimos sufrir la imposición de los horribles pantalones cortos, de la ropa de domingo, del uniforme del colegio... Entonces no había elección. Cuando la hubo tuvimos, como vosotras ahora, que aguantar las befas y el escarnio de algunos por las greñas, la barba descuidada… En fin, por llevar “esa pinta”. Nos tocó escuchar cosas como ¡córtate el pelo, marica!, que también nos hicieron sufrir.
Pero aunque ahora, en la cercanía del dolor y la vergüenza, no podáis computarlo, debéis saber que todos los seres humanos necesitan un tiempo para reconocerse como únicos, irrepetibles y esencialmente solos en el mundo. Abandonar la reconfortante unidad maternofilial de la infancia para tomar posesión de la identidad propia es lo más parecido a una revolución y, al mismo tiempo, la más apasionante aventura de la vida. Requiere el paso ineludible de remarcar y hacer visible la diferencia con los que hasta ese momento os nutrieron en amorosa cobertura. Y en esa revuelta adolescente, la imagen que el espejo os devuelve es esencial. De entrada es normal que no sea satisfactoria. Por eso puede resultar imprescindible modularla tomando como ejemplo a los “iguales”, imitando su forma de vestir, de peinarse, de divertirse. Góticos, rockeros, melenudos…: es lo mismo. Formar parte de algo que pueda identificarse a través de elementos externos es una forma de modular el espejo y adquirir poco a poco la identidad personal.
Y si este proceso reivindicativo es siempre difícil, para los que sois “hijos de…” debe ser especialmente penoso. El escrutinio que os toca se alarga, más allá del ámbito familiar, para residir en la plaza pública. Por eso es de destacar que vuestros padres hayan conseguido aislaros de él hasta ahora y que en este momento respeten vuestra imagen y defiendan vuestra libertad.
La coherencia y la lealtad de los padres para con los hijos es tan importante como el cumplimiento por éstos de las reglas de convivencia establecidas. La familia no puede ser, en ningún caso, una estructura jerárquica de sometimiento. Lo secundario, por muy aparente que sea, nunca debe reinar sobre lo esencial: la formación de una personalidad propia y un pensamiento autónomo, responsable y crítico. Lo secundario, además, pude llenarse de envidia, futilidad, crueldad e hipocresía. Tal como ha ocurrido con la dichosa foto.
Para terminar permitidme, deseando para las dos toda la felicidad posible, que finalice esta carta con unos versos de Cernuda sobre su difícil adolescencia en un entorno autoritario, muy “distinto” al vuestro: “la casa familiar, el nido de los hombres, inconsistente y rígido, tal vidrio que todos quiebran, pero nadie dobla.”. Como veis, pese a todo, vamos mejorando.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Opinión semanal del Blog

1. Valencia ¿A qué están esperando los chicos del Santo Job valenciano llamado Camps? Financiación ilegal de partido politico de libro: doble contabilidad, ridículo lenguaje telefónico de simulación, una farmacia en el medio, "amiguitos del alma", un juez "más que amigo"... Creo que ya tocan, sin esperar las resoluciones judiciales, las cantadas dimisiones de unos cuantos: Camps, Costa (algo raro le pasa a este, dice "que fue un error tratar con el Bigotes"), etc... Aunque como dice Juan Goytisolo en su artículo del miércoles en El País: "... poco importa que sean chorizos, si son de los nuestros". O sea el rancio espíritu de clan, actuando en Valencia para que la corrupción aporte más votos al "saco". ¿Hasta dónde llegará el modelo Fabra? ¿Hasta un nuevo y levantino Berlusconi? "Muerte a la inteligencia" dijo Millán Astray, ahora considerado por el amigo Negreira como un "coruñes de pro".
2. Alba y Paula. A mi me parece muy bien que vayais a la recepción con Obama, vestidas como mejor os parezca. Es un claro signo de la libertad en la que estais siendo educadas y del respeto que se tiene en vuestra familia a vuestra individualidad y a la necesidad adolescente de diferenciarse de "sus adultos" confluyendo, si es necesario, con "sus iguales". Vuestro atuendo politicamente incorrecto es tan válido como la corbatita del hijo de Sarkozy. Ninguna importancia a las vejatorias imágenes y opiniones que podais ver en Internet. La libertad que vuestros padres respetan tiene coste pero el actual dolor os terminará fortaleciendo. Los impresentables son los que como González Pons y Arenas se atreven a decir que "la culpa es de ZP y Sonsoles". Interesante la opinión de la hija de MacCain que recoje hoy La Voz de Galicia.
3. Maite Iraola. La misma historia en el fondo que la de Paula y Alba, pero en el cutre Benidorm en vez del glamouroso Metropolitan Museum de New York. El clan nunca puede estar por encima de las opciones personales. Por mucho que una madre quiera a su hija. El amor sólo es posible en un entorno de libertad y coherencia personal. Todo mi apoyo a la madre de Leire. Para los dos casos vale una frase sacada del moralismo francés del XVIII: "la hipocresía es el homenaje que el vicio le hace a la virtud".
4. Louzán y Manostijeras ven distinto lo de Mos y Gondomar que lo de Benidorm. Y lo que vendrá en Silleda les parece "comprensible". Dos varas de medir, la mota en el ojo ajeno y la viga en el propio... Pero es que el presi de la diputación pontevedresa no sólo autoriza mociones de censura con transfugas sino que premia a los corderos descarriados que vuelven al redil con premios importantes (dedicaciones exclusivas en la diputación con una buena pasta de retribución fija...). Por cierto lo de las Diputaciones parece escandaloso, sobre todo en un momento de crisis económica como el actual: los datos que Cristina Huete apunta en su crónica del viernes en El País en relación al alcalde de Melón, son sufientemente graves como para que alguien de la diputación de Ourense aporte otra versión o las correspondientes explicaciones.
5. Gripe A. Muy sencillo. La tendrá más gente pero será aún más leve que la gripe estacional. Si aparece, agua, paracetamol, paciencia, medidas higiénicas ya conocidas y casa hasta 24 horas después de la desaparición de la fiebre. No hace falta ir al médico ni a Urgencias, salvo:
a) si aparecen sintomas de alarma: dificultad para respirar o dolor torácico, vomitos importantes...
b) si existen enfermedades crónicas previas: en ese caso el médico de cabecera deberá valorar el uso de antivirales.
Todo igual que otros años. Los niños lo mismo. Nada de cerrar escuelas ni retrasar intervenciones programadas ni prolongar las bajas laborales más allá de lo necesario. Nada de aislamientos ni mascarillas en casa, la calle, los estadios...
Sentido común y la práctica habitual de los médicos de familia. Llegó la hora del manejo normal de una nueva gripe -menos grave que la estacional. Una gripe cuya transmisión ya no se va a limitar más allá de lo que que consigan las medidas higienicas básicas y la vacuna cuando esté disponible para los grupos que los epidemiologos recomienden en su momento.
Nada más. Así de sencillo. Complicarlo más es lo que acarrearía un problema de organización asistencial y social sin beneficio sanitario alguno.
Pero he aquí que compraron muchas mascarillas quirúrgicas y habrá que gastarlas (ver anuncios publicitarios on-line que incluyen las indicaciones del Ministerio; ejemplo de parasitación de lo público por lo comercial). En Galicia, el protocolo es: desde los Centros de Salud y las Urgencias hay que dar 50 a cada paciente con sospecha de gripe A. O sea, un invierno de viejecitos y niños con mascarillas en casa y en la calle, creando un escenario de alarma similar al de las pelis de catástrofes y al de determinadas ciudades asiáticas. Sin necesidad. Salvo situaciones muy concretas es suficiente con toser y estornudar en el pañuelo y hablar al otro desde cierta distancia si se está griposo o acatarrado. Un esperpento lo de las mascarillas, en mi opinión.
6. Garzón (la memoria histórica) y "difama que algo queda". El viernes 25 en Santiago, en la Plaza del Obradoiro se leyó un manifiesto titulado "Galicia con Garzón". Un acto de desagravio al juez que se atrevió a investigar los crimenes franquistas y que curiosamente es el único imputado en relación a ellos. Allí estuvieron en persona Isaac Díaz Pardo, Manolo Rivas, las asociaciones para la recuperación de la Memoria Histórica, las madres contra la droga, el PEN club... Y muchos quisieramos haber estado para denunciar el escándalo que supone el enjuiciamiento de Garzón por las maniobras de la ultraderecha franquista y el escaso desarrollo de la Ley de Memoria Histórica. Agustín Bahamonde, diputado del PP en el Parlamento de Galicia, dice: "la culpa del franquismo es de los de un lado y los de otro". ¡Cómo se les ve el plumero!
Leed el artículo de Suso de Toro en El País para entender este tipo de afirmaciones. "Jugar con miedo", la estrategia clásica de la derecha española. Allí hace un comentario final a una táctica consecuente con esa estrategia: "difama que algo queda". En este caso en referencia a la denuncia a las reformas en la vivienda de Pachi Vazquez. Siguiente capitulo al de los altos cargos del bipartito que enviaban a sus hijos a los centros educativos que segregan por sexo a sus alumnos (ved en La Voz de Galicia la vergonzante respuesta parlamentaria del triste conselleiro Jesús Vázquez), al de los Audi y las sillas de Touriño y al de la persecución que no cesa a Anxo Quintana.
7. Xosé Humberto Baena. Ayer 27 de Septiembre se cumple el aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo. La triste noche que precedió "al alba" del día siguiente. La familia de Baena pide a Zapatero que anule el "consejo de guerra sumarísimo" y les ayude en su lucha desesperada por demostrar la injusticia cometida con Humberto, condenado sin prueba alguna. Leed la carta de Flor, su hermana, y un resumen de 4 minutos del documental "Septiembre del 75", donde se aporta el recuerdo de aquellos años de lucha contra la dictadura en el combativo Vigo industrial de los setenta. Todo el apoyo de este blog a la declaración de ilegitimidad, por la democracia española, de aquella última pena de muerte del franquismo.

Un fracaso colectivo


“Ninguna oposición llegó al gobierno ofreciendo sangre, sudor y lágrimas”, dice Cristóbal Montoro, responsable económico del PP. Seguramente por eso, su partido se limita a oponerse por sistema a cualquier propuesta del equipo de Zapatero y evita apostar por alternativas que generen rechazo social. Por la misma razón su plan de reformas, no modificado desde Abril a pesar de la cambiante coyuntura, es un conjunto de ideas genéricas e inconcretas salvo por la insistencia en bajar los impuestos y disminuir el gasto público. Sabiendo que es imposible, como lo ha sido en Galicia a pesar de estar en el programa de gobierno de Núñez Feijóo. O sea, sin decir la verdad. Apenas disimulando la satisfacción por cada nuevo dato negativo en la economía que creen les acerca más a la Moncloa.
Y ante una oposición inamovible y encantada de conocerse, un gobierno errático y falto de claridad –por tanto de credibilidad-. El miedo a poner sobre la mesa la dificilísima situación en la que nos hemos metido, sigue llevándole a confundir el deseo con la realidad. Según todos los indicios, la economía española no ha tocado fondo por mucho que lo repita ZP. Seguirá empeorando durante unos años más. Se gobierna con algunas ideas claras, concordantes con una política socialdemócrata de protección al desfavorecido y de mantenimiento de los servicios e inversiones públicas. Pero con demasiados errores y titubeos en la vertebración y comunicación de las medidas tomadas, reflejo del enorme temor a sufrir una sangría de votos si la verdad se expone sin tapujos. Con incoherencias estratégicas como disminuir el presupuesto para I+D+i cuando más falta hace. Con falta de decisión para implementar los necesarios cambios en las relaciones laborales que incrementen la productividad y favorezcan la contratación.
Ahora bien, después de afirmar que gobierno y oposición no están dando la talla, hay que decir que el verdadero problema no está ni en uno ni en otro. Está en que este país ha vivido largo tiempo en un prolongado espejismo económico que no se correspondía con la realidad y durante el que no se hicieron las reformas estructurales necesarias. Tampoco la sociedad, acomodada en el “boom”, las hubiera entendido. La consecuencia de no haber actuado a tiempo es que la tasa de paro va a estar durante varios años cerca del 20% y hasta la próxima década al menos, no se va a recuperar, ni de lejos, la situación del 2007. La construcción ya no podrá ser el motor de nuestra economía –aún hay un millón de viviendas por vender- y el necesario cambio de modelo productivo no aparecerá de la noche a la mañana. Con un agravante añadido: la mayor caída del empleo en los más jóvenes puede llevarles a ser, como definieron los expertos de la OCDE en su último informe, una “generación perdida”.
Y esta dolorosa verdad lo será gobierne quién gobierne. Tenemos un serio problema derivado del fracaso colectivo en cuanto a previsión de varias generaciones. Somos el fruto de lo sembrado: un país con grandes virtudes, pero con baja productividad laboral y escasa cultura de innovación y riesgo. No es, por tanto, una cuestión sólo de política económica: es algo más básico lo que entre todos debemos modificar.
En cualquier caso, determinadas decisiones en cuanto a gasto público y fiscalidad -todas discutibles- pueden ayudar si se acierta con el momento oportuno de tomarlas. Por eso, en base al reconocimiento compartido de la difícil situación, una realista “hoja de ruta” debe consensuarse al máximo entre gobierno y oposición para que genere confianza en los ciudadanos. Para fortalecernos en la complicada travesía del desierto que nos espera. Para poder pedir sangre, sudor y lágrimas a todos los españoles. Si fue posible en la lucha antiterrorista, también debe serlo en este problema de supervivencia de país. Convendría que esto fuera una exigencia de la sociedad civil. Si aún existe.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Papá Estado


Estas semanas, a raíz de los sucesos de Pozuelo, se ha producido un debate social muy interesante y a la vez inusual, al menos en este país. Por una vez no se ha culpado al ayuntamiento, a la policía o a los maestros de los actos vandálicos de los ya famosos pijoborroka de esa localidad madrileña. Diversas voces han alertado sobre el creciente abandono por los padres de sus responsabilidades educativas para con sus hijos.
La conciencia social, los valores, los límites en el comportamiento individual y los deberes que toda persona tiene con respecto a sus semejantes y a la sociedad que le rodea se aprenden, sobre todo, en la familia. Y no sólo en la familia, también en el trabajo, en el uso de los servicios públicos… En la vida, en suma.
Ya hace años que lo estamos olvidando en esta blanda y conformista “arcadia feliz” en la que vivimos. Conocemos todo sobre nuestros derechos y volvemos ante el menor problema los ojos hacia los poderes públicos y los políticos. Cuando nos sentimos personalmente perjudicados, ponemos el grito en el cielo y exigimos al “papá estado” una rápida y absoluta reparación. Pero a la par, hacemos abstracción de nuestras obligaciones como ciudadanos y, con frecuencia, ni siquiera reparamos en la parte que nos toca en la conservación y mejora de los asuntos de la comunidad. Si esta es la actitud que mostramos como adultos, ¿qué esperamos de nuestros cachorros?
Otras preguntas con respuesta: ¿Nos hacemos corresponsables de nuestro sistema público de salud? ¿Acudimos a urgencias sólo porque allí la atención es a cualquier hora inmediata y cuando somos mayores, acumulamos en casa medicinas sin usar porque, total, son gratis? ¿Cuántos afean su conducta a los que se escaquean del IVA o te piden en “negro” una parte de la entrada para el piso? ¿Jaleamos o reprochamos al amigo que se jacta de sus trucos para no pagar impuestos? ¿Alguien recrimina a los que tiran el papel o la colilla al suelo?
Somos uno de los países occidentales con menor productividad, pero… ¿cuántos replican al compañero de trabajo cuando dice: “eso no lo hagas que no tienes obligación” o “déjalo para mañana que ya son las dos”? Se sabe que en España hay un significativo subgrupo de anotados al paro que no mantienen una búsqueda activa de empleo y que no acuden a los cursos de formación que se les ofertan: ¿es esto justo con el resto de parados que darían media vida por un trabajo digno? Si es así, ¿por qué no lo dice nadie?
Creo sinceramente que ahora necesitamos hablar más de deberes que de derechos. Y lo digo desde su defensa más radical. Ni un paso atrás en la educación y en la sanidad pública, en las coberturas sociales, en la seguridad ciudadana y en tantos otros derechos con los que este país se ha dotado en democracia. Es más, adelante con los que quedan por desarrollar: dependencia… Pero desde el cumplimiento de la parte que personalmente nos corresponde en su sostenibilidad.
Los líderes políticos, sindicales y de opinión deben introducir este mensaje básico de recuperación de valores y obligaciones en su discurso. Sin pedagogía social, el liderazgo no es más que puro marketing. Los ciudadanos adultos y sus hijos tienen que oírlo una y mil veces para salir de la actual decadencia y desafección por lo público. En todo caso, la política, el estado, no ostentan el monopolio de la culpa. No son más que nuestro propio reflejo y éste, últimamente, parece un poco borroso.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Septiembre


Un mes de retornos y melancolías. En él todo es posible -incluso probable-: el calor puede ser más agobiante que en los días centrales del verano, las lluvias aparecer de pronto con una fuerza incontenible, el frío invernal adelantar su llegada… En Septiembre la naturaleza es libre. No está obligada a cumplir las expectativas de nadie, ni los modelos de años anteriores. Por eso el fondo de armario protesta y se revuelve desorientado… Si el caos puede anidar entre nosotros, lo hará en Septiembre.
Para los seres humanos, también es tiempo de mudanza, de nuevas o renovadas ilusiones, de intensa e inexplicable tristeza, de incertidumbre ante el nuevo ciclo de las estaciones, ante un otoño y un invierno que se nos antojan largos y difíciles…
Por eso, Septiembre es el mes creativo por excelencia, con emociones a flor de piel, con sensaciones que acuden sin ser llamadas. Distintas para cada uno.
Para mí, este Septiembre llegó junto al Mar de Arousa, en un hermoso atardecer de laguna tapizada de nenúfares y patos viajeros. Continuó horas después con el disfrute de la sinfonía de Guardiola, Xavi y Messi, alegrando de nuevo el corazón y la vista de los culés confesos y convictos, como el que suscribe.
Días más tarde, se hizo expresión valiente de tristeza, dolor y violencia en el “Anticristo” de Lars Von Trier. Sin concesiones ni barreras expresivas. Cine de brutal excelencia, de incontenible fuerza visual: inmersos en un entorno de bosques tenebrosos y animales acechantes -la naturaleza como la “iglesia de Satán”-, una pareja pugna por redimir el dolor de la ausencia y la intolerable carga de su culpa. Allí, en un caos de amor, sexo y muerte, Von Trier retuerce los personajes con una tremenda fuerza transgresora. Imágenes como rayos que emocionan, que inducen una profunda desazón en el espectador. Recuerdos de Bergman en “Gritos y Susurros” y “Secretos de un matrimonio” o de Buñuel en “El perro andaluz”.
Pesadilla romántica en Septiembre que se esfuma al contemplar, al salir de la sala, las viñas de La Rioja, rebosantes de uvas ya a la espera de los vendimiadores -nadie como ellos conoce el voluble comportamiento de la naturaleza en este noveno mes del año-. Uvas de tempranillo que, ese mismo atardecer en la bodega, nos descubren sus complejos matices para sorprender de nuevo a la vista, el paladar y el olfato.
Y de ahí a la frescura de la noche que llega mitigando la canícula de este libérrimo mes que por ahora ha decidido prolongar al máximo el verano y que nadie sabe lo que mañana nos deparará.
Sabor, olor, dolor, miedo, alegría... Sensaciones, emociones, vida que Septiembre nos trae.

jueves, 10 de septiembre de 2009

DON JOAQUÍN


Los más jóvenes ni siquiera habrán oído hablar de él, uno de los nombres básicos de la Transición española. Don Joaquín Ruiz- Giménez: si el cielo existe, allí se fue hace una semana. Se marchó un hombre bueno, capaz de ponerse siempre en el lugar del otro. Una cualidad que hoy, en este mundo falsamente competitivo, se valora poco.
Hay quien dice que fracasó en su aventura electoral con Izquierda Democrática, una parte de la Democracia Cristiana de 1977. Y que con ello se extinguió. No es así. Su discurso siempre trascendió la electoralidad. Por eso debió retirarse de la política partidista. Su personalidad, como la de otros hombres buenos de entonces -Tierno Galván, Bandrés…- nunca cupo en el concepto de partido político como unidad de pensamiento aglutinado por la consigna. Un concepto ahora indispensable y que, ya por aquel entonces, comenzaba a imponerse. Sus ideas, su forma de entender el mundo eran demasiado complejas para caber en un mitin, para vender en el supermercado de las campañas electorales.
Lo leí por primera vez en Cuadernos por el Diálogo, aquella revista que, sin clandestinidad pero con cuidado por si alguno de la “social” andaba cerca, comprábamos los universitarios españoles a inicios de los setenta, en los quioscos de la entrada del campus. Quisiera -como pequeño homenaje personal- reproducir en su literalidad parte del primer editorial de la revista, allá por el año 63. Lo tituló La Razón de Ser y decía: “Sólo tres cualidades se exigen para lograr presencia activa en estas páginas: un mutuo respeto personal, una atenta sensibilidad para todos los valores que dan sentido a la vida humana y un común afán de construir un mundo más libre, solidario y justo”. Por este tipo de pronunciamientos, Cuadernos y Don Joaquín fueron esenciales para generalizar la pulsión democrática en un país aún aplastado por la dictadura. Resultaron ser puentes esenciales. De ellos estuvo impregnada la transición y aún hoy en día, en muchos de nosotros, recrece la nostalgia por esas figuras políticas que abominaban de la dialéctica amigo-enemigo, del enfrentamiento como estrategia. De quienes fueron capaces de convocar, ceder, callarse cuando tocaba, pensar sólo en el bien común, pactar, moderar, enseñar...
Don Joaquín fue un soñador y su sueño se cumplió. Un sueño de diálogo, de ilustración, de consensos capaces de conjurar las dos Españas. Él, procedente de las fraguas del franquismo, consiguió paradojicamente ser uno de los mejores intérpretes de Antonio Machado, su poeta preferido. Dicen sus amigos que, con frecuencia, repetía uno de sus versos menos conocidos: “busca a tu complementario que marcha siempre contigo y suele ser tu contrario”. Don Joaquín lo hizo. Defendió en los tribunales durante los años de plomo, a sus “contrarios” de entonces: comunistas, anarquistas, sindicalistas de Comisiones Obreras…
Algunos, en aquellos años de quioscos como heraldos de la libertad, cuando Cuadernos desapareció, pasamos a comprar Triunfo, El Viejo Topo, Ajo Blanco… mientras, militantes de organizaciones de izquierda, soñábamos con cambiar el mundo corriendo delante de los entonces grises. Pero sin olvidar nunca a Don Joaquín, el más tarde Defensor del Pueblo, que al menos para mí siempre fue un referente ético.
Un triunfador en el sentido más profundo de la palabra, no precisamente el más actual. Murió a los 96 años, sin el reconocimiento público merecido, pero con la grandeza de espíritu que, en vida, le caracterizó. Descansa en paz, maestro.

lunes, 31 de agosto de 2009

Concursos


En “Patagonia Express”, el escritor chileno Luis Sepúlveda nos cuenta en un delicioso relato cómo cada año la radio local propone a sus oyentes, en el invierno austral, la realización de un concurso de mentiras. La mejor recibe una vaquilla de premio. En dicho relato, uno de los habitantes de la vasta región sudamericana afirma: “En esta tierra mentimos para ser felices. Pero ninguno de nosotros confunde la mentira con el engaño”.
Mientras Radio Ventisquero celebraba por aquellos pagos su tradicional concurso, en España este verano, Ana Mato participaba a su manera diciendo: “todos los ciudadanos saben que hay una persecución contra el PP”. Para entonces ya llevaban días repitiendo la misma cantinela en todas partes. Antes se lo habían tenido que creer ellos mismos. La mentira nunca puede convertirse en engaño si el que la cuenta no se la traga de antemano. Las pruebas son lo de menos. Lo importante es estar convencido y mostrar con contundencia la indignación que se siente. Recuérdese la castellana seriedad de Cospedal cuando, sin inmutarse, desgrana por sorpresa la gravedad de la “indiscutible” trama contra su partido. Para un auditorio predispuesto es más que suficiente. Y por desgracia, ese auditorio existe. Engordó cuando el 11-M era una conspiración de policías, espías, moros y socialistas. Cuando ZP se cargaba la familia. Cuando Navarra ya estaba vendida a la ETA.
Una mentira varias veces repetida puede convertirse en engaño. Y al que se la cree ya nunca le sacarán de ahí por muchos datos en contra, sentencias judiciales e informes de expertos que la refuten. Por el contrario, el colectivo de fervorosos engañados se unirá cada vez más contra el falsamente acusado. Política de confrontación cuando hay problemas. Se ha mostrado como una buena táctica.
Y problemas los hay: Gürtel, Palma Arena… Problemas que pueden afrontarse con normalidad tomando las irremediables decisiones políticas que correspondan y esperando con paciencia la decisión de los jueces. Pero no, es preferible enfangar la política aunque esto provoque el hastío de los ciudadanos que, aburridos, ya no quieren analizar siquiera quién comenzó la guerra que no cesa. Unos la inician y otros no saben o no pueden salir de ella. Ciudadanos que se sienten crónicamente engañados. De ahí al injusto “todos son iguales” sólo hay un paso.
La hermosa mentira de José Agustín Goytisolo en “El mundo al revés”, convertida en engañosa estrategia de tierra quemada, en permanente disminución de la calidad democrática… Alimento para los que afrontan la vida desde las vísceras y desprecio para los que buscan la razón y la lógica en los asuntos públicos. Delirio político que no debería salir gratis.
¡Que acabe pronto esta mala copia española del concurso de mentiras! Todavía lejos de las elecciones lo que toca es discutir y llegar a acuerdos, si es posible, sobre fiscalidad, gasto público, medidas contra el paro… Sin globos sonda del gobierno. Con generosidad, pensando en el interés general antes que en los futuros votos. Algo que ahora parece un imposible, como las dulces mentiras de la Patagonia.